Ya saben que lo mío es la televisión. Por ello me van a permitir que en estas letras intente describir, 24 horas más tarde, instantáneas que se agolpan en mi mente y que resumen de forma inconexa y deslavazada la noche más memorable del deporte. Imágenes que han visto o verán en los próximos días y que perdurarán en la historia. La noche heroica de septiembre alojada para siempre en mi memoria.
Me quedo con la mirada desorbitada de Poulter, el angustioso sufrimiento de Olazábal o la insultante tranquilidad de Kaymer en el momento decisivo.
No quito de mi cabeza el sufrimiento de una madre; Julia, entrañable «ama» de Olazábal, que caía arrodillada sobre la hierba de Medinah, fulminada en llanto en el preciso y precioso instante de la victoria. Una imagen capaz de traspasar la pantalla y pellizcarte el alma. Para mí una de las más bonitas de la Ryder.
Me sobrecoge la mirada al cielo del capitán; apretando los ojos con fuerza y aprisionando las lágrimas. Su mentor, su guía, su inspiración, su amigo… Ha ejercido desde el cielo como el mejor ángel custodio.
Martillea mi cabeza la euforia descontrolada europea, que contrasta cruel con el funesto desplome norteamericano.
Recordaré siempre el salto de Nacho Gervás en el diminuto cubículo, hogar de nuestras retransmisiones. La voz entrecortada al teléfono de mi compañero Mariano, realizador, cámara y enviado especial, relatando lo vivido en el green del 18. «Hugo, esto es lo más grande que visto en mi vida», sólo acertaba a repetir. Y ha cubierto Juegos Olímpicos, Mundiales de fútbol…
Visualizo ese vestuario alborotado e inundado de Moët Chandon, mientras intentaba mantener una conversación telefónica y felicitar a alguno de los protagonistas.
Trescientas palabras que pretenden resumir una noche, unas sensaciones, un acontecimiento para el que no encuentro adjetivos. Sólo imágenes.
Y como complemento ideal de estas 300 palabras ofrecemos, por cortesía de Canal+, el vídeo del momento culminante de esta Ryder Cup con la narración original de Hugo Costa y Nacho Gervás.
1 comentario a “300 palabras que no valen una imagen”
Lo he debido de ver unas 30 veces…y no me canso.
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