Cuando estéis leyendo estas líneas ya habrá comenzado en la localidad de San Antonio la octogésimo primera edición del Valero Texas Open, uno de los torneos más antiguos de cuantos pueblan el competitivo calendario del PGA Tour y que este año cambia la resaca del The Players Championship por la del Masters de Augusta, manteniendo, eso sí, una lista de entradas bastante discreta.
Aunque en la actualidad intenta recuperarse de su pasado reciente como depauperada parada de las Fall Series o como torneo coetáneo de la Ryder o de la Presidents Cup, lo cierto es que a pesar de incrementar en casi dos millones de dólares su dotación económica y situarse entre los diez torneos regulares mejor pagados, el Valero Texas Open solo ha conseguido como contraprestación “garantizarse” la renuncia de las principales figuras del PGA Tour, algo que se hace más evidente esta semana, con los mejores golfistas descansando de un angustioso Masters de Augusta o degustando los sustanciosos alicientes del Abierto de Malasia del Circuito Europeo.
Atrás quedaron los años donde el Abierto de Texas constituía una de las primeras paradas del titubeante calendario del PGA Tour (hasta 1970), o cuando ofrecía una de las últimas oportunidades para clasificarse para la gran final del The Tour Championship o la renovación de la tarjeta de miembro y evitar así la dolorosa Q-School (desde 1972).
Al igual que sucede con mucho de los abiertos nacionales del Circuito Europeo o con otros campeonatos del PGA Tour como el Bob Hope Classic o el Byron Nelson Championship, su caída en desgracia podría contextualizarse en la globalización de un calendario y la aparición de nuevas y atractivas paradas capaces en muy poco tiempo de hacerse con un hueco en la agenda de los mejores golfistas (el “Wachovia”, el HSBC de Abu Dhabi…) y terminar imponiéndose a otras con la trayectoria del Valero Texas Open.
De hecho, basta con echarle un vistazo a su palmarés para descubrir a ilustres campeones de la talla de Walter Hagen (1923), Byron Nelson (1940), Ben Hogan (1946), Sam Snead (1948, 1950), Arnold Palmer (1960–1962), Ben Crenshaw (1973, 1986), Lee Treviño (1980), Corey Pavin (1988) o Mark O’Meara (1990), y cómo con la llegada del nuevo milenio han sido relevados por jugadores menos conocidos como Tommy Armour III (2003), Bart Bryant (2004) o Eric Axley (2006), con las contadas excepciones de Justin Leonard (2000, 2001, 2007) y Zach Johnson (2008, 2009), este último “missing” en esta edición.
Por segundo año consecutivo, el AT&T Oaks Course del TPC San Antonio ejerce de anfitrión de un Valero Texas Open que siempre se ha mantenido fiel a la ciudad de la cual toma nombre el recorrido y en la cual ha recalado casi ininterrumpidamente, a excepción de las cancelaciones sufridas entre 1935 y 1938, en 1971 y en 1987, y en las justificadas ausencias de 1943 (II Guerra Mundial) y 1968, cuando el Pecan Valley GC albergó un US PGA Championship ya elevado a la categoría de major computable para el Grand Slam.
Previamente, este torneo había visitado algunos de los mejores campos de la ciudad como el Brackenridge Park GC, el Willow Springs GC, el Ft. Sam Houston GC, el Oak Hills CC o el Woodlake GC, antes de recalar durante quince años en los verdes greenes del Westin La Cantera Resort (1995–2009).
El TPC San Antonio representa la oferta golfística del reconocido JW Marriott San Antonio Resort & Spa, y consta de dos recorridos de dieciocho hoyos inaugurados a principios del año pasado, el AT&T Oaks Course (diseñado por Greg Norman con la colaboración de su “ex-yerno” Sergio García) y el AT&T Canyons Course, con la firma de Peter Dye, el responsable del TPC at Sawgrass, y con la ayuda de Bruce Lietzke, profesional del PGA Tour.
El AT&T Oaks Course es un parkland de 7.522 yardas, par 72, que combina la filosofía de los TPC, esto es, campos de golf construidos de tal forma que permitan una amplia visibilidad y la concentración de un gran número de espectadores a su alrededor, con el respeto a la singular orografía de la zona y su diversidad medioambiental.
Así, en las inmediaciones del recorrido no se hace extraño contemplar el fenomenal despliegue de la fauna local: armadillos, garzas azules, linces rojos, coyotes, ciervos, águilas, zorros, halcones, topos, faisanes, ardillas, pájaros carpinteros…
Volviendo a los aspectos puramente técnicos, el campo se caracteriza por unas calles estrechas y receptivas, salpicadas, eso sí, por numeroso búnkeres y escoltadas por hileras de árboles y un desigual rough de hasta ochenta y tres milímetros que, unidos a la considerable longitud de sus hoyos, penalizarán considerablemente las escapadas desde el tee.
En 2010, este recorrido se reveló como el cuarto con los greenes más complicados de alcanzar desde menos de 125 yardas y como el tercero con menos porcentaje de acierto con el putter desde más de veinte pies (más de seis metros). Además, los tres primeros hoyos del AT&T Oaks Course se convirtieron en el cuarto tramo inaugural más complicado de todos los torneos regulares del PGA Tour, solo por detrás de Bay Hill, Waialae y Four Seasons.
Los greenes de bermuda (resembrados con velvet bentgrass y poa trivialis) correrán a una velocidad de entre diez y once pies en el stimpmeter, circunstancia comprensible en un recorrido donde los pares 5 no bajan de las 560 yardas y tres de los cuatro pares 3 superan sin dificultad las 200 yardas.
La predicción meteorológica anuncia intervalos nubosos durante todo el torneo, con temperaturas cercanas a los treinta grados centígrados y rachas de viento de componente variable de entre trece y veinticuatro kilómetros por hora, pudiendo sobrepasarse en las jornadas del viernes y el domingo los cuarenta kilómetros por hora en dirección sur, sureste.
Adam Scott defiende el título conseguido el año pasado cuando se impuso por un golpe al sueco Fredrik Jacobson y por dos a un triplete de perseguidores comandados por su compatriota Aaron Baddeley y el sudafricano Ernie Els.
Con esta victoria, este joven golfista australiano lograba poner fin a una sequía de veinticuatro meses en el PGA Tour, que posteriormente acompañaría con el The Barclays Singapore Open del Circuito Europeo (su primer entorchado desde el Qatar Masters de 2008), y confirmaba los buenos presagios derivados de su triunfo en el Open de Australia de diciembre de 2009.
Esta temporada, sin embargo, había comenzado algo irregular tras los cortes fallados en Waialae y Palm Beach, aunque, afortunadamente, Adam Scott parece haberse reencontrado con ese juego que lo situó durante buena parte de la pasada década entre los diez primeros de la clasificación mundial y todo gracias al empleo de un putter escoba que podría convertirle en el heredero de Vijay Singh al frente de este artilugio tan controvertido y que tiene en Lee Westwood uno de sus últimos adeptos, y del que atestiguan su sexto puesto en el WGC Cadillac Championship y el segundo en el Masters de Augusta, a escasos dos impactos de un playoff que podría haberle dado a su país la primera chaqueta verde de su historia golfística.
Enfrente tendrá a una más que discreta nómina de jugadores, especialmente para lo que suele estilarse en el PGA Tour (si bien cada vez con menos frecuencia a causa de los éxitos internacionales). El escocés Martin Laird (23º OWGR, Arnold Palmer Invitational de 2011), el campeón del US Open de 2006 Geoff Ogilvy (29º), los estadounidenses Anthony Kim (41º) y Bo Van Pelt (44º) y el danés Anders Hansen (45º, aprovechando su viaje a Georgia se ha asegurado una invitación para el abierto del vecino estado de Texas) son los únicos golfistas clasificados en el top 50 del ránking mundial presentes en los greenes del TPC San Antonio.
También podríamos destacar a los campeones esta temporada en el PGA Tour como el venezolano Jhonattan Vegas (Bob Hope Classic), que no sido capaz de superar el corte en sus tres últimos torneos disputados, y el estadounidenses Johnson Wagner (Clásico de Mayakoba), y antiguos majoristas del calibre de los norteamericanos Mike Weir (The Masters Tournament de 2003), Justin Leonard (que busca el póquer de victorias en Texas), David Duval (The Open Championship de 2001), Shaun Micheel (US PGA Championship de 2003) o Stewart Cink (The Open Championship de 2009).
Pese a ser coautor del diseño del AT&T Oaks Course, Sergio García descansa esta semana tras su agridulce actuación en el Masters de Augusta, y el acento hispano recae en una escuadra sudamericana comandada por el ya mencionado Jhonattan Vegas y el argentino Ángel Cabrera, una de las sensaciones el pasado domingo cuando por momentos parecía en disposición de sumar su segunda chaqueta verde tras la lograda en 2009, además del US Open de 2007.
Más información en estos enlaces a la lista de entradas, horarios de salida, clasificación online, y páginas web del PGA Tour y del Valero Texas Open.
Canal+ Golf (Dial 53 de Digital+) emitirá en directo y exclusiva un Valero Texas Open que reparte 1.116.000 $ y 500 puntos de la FedEx Cup hasta el próximo domingo 17 de marzo de 2011, a partir de las 21:00 h.
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