Período de transición el que vive el Circuito Europeo a la espera del The US Open Championship con la celebración de la sexagésimo octava edición de un Abierto de Italia que estrena emplazamiento lejos de la asfixiante sombra del The Players Championship. La presencia del mundialista Francesco Molinari y del adolescente Matteo Manassero, que cumplen con su deber patrio, es la mejor garantía de éxito de un torneo en continuo crecimiento tras el rescate de BMW, omnipresente patrocinador de la primavera golfística del viejo continente.
Por primera vez en mucho tiempo, el BMW Italian Open parece encontrarse en disposición de retornar a la senda que en la década de los ochenta lo convirtió en un clásico del golf europeo, con las victorias del alemán Bernhard Langer (1983), el escocés Sandy Lyle (1984) y el australiano Greg Norman (1988), y que incluso a principios de este siglo XXI le permitió ejercer efímeramente de antesala del Volvo Masters Andalucía (2000–2002).
Y todo gracias al exponencial despegue del golf italiano en los últimos años, especialmente desde que los hermanos Molinari se descolgaran con su victoria en la Copa del Mundo por países (2009) y posteriormente triunfaran por separado en el WGC HSBC Champions (Francesco) y el The Barclays Scottish Open (Edoardo) antes de unir de nuevo sus carreras en la pasada Ryder Cup, y asistir atónitos a la irrupción del fenómeno Matteo Manassero, dos veces ganador en el Circuito Europeo (Castelló Masters de 2010, Maybank Malaysian Open de 2011) con récord de precocidad incluidos.
La edición de 2011 del BMW Italian Open ha de ser la de la recuperación, al menos localmente, de un abierto nacional puntuable para la Orden de Mérito del Circuito Europeo desde 1972 y que en los últimos años venía languideciendo por la fatal coincidencia con el mal llamado “quinto grande” estadounidense, y que en 2008 terminó por agotar la paciencia de sus fieles patrocinadores Telecom Italia y Methorios Capital y hundir su dotación de premios en un veinticuatro por ciento.
Afortunadamente para los organizadores del abierto transalpino, la automovilística BMW se encontraba en la necesidad de recuperar su tercera parada en el Circuito Europeo tras la precipitada defunción del Asian Open en 2008 (¿desplazado por la llegada del HSBC Champions en una Shanghái saturada de eventos deportivos?) y la excepcional cosecha de la Federación Italiana de Golf se convirtió en una oportunidad irrechazable.
Sin embargo, si algo continua acusando el BMW Italian Open es la falta de estrellas internacionales (mal común que se ha convertido en “epidemia” de otro ilustre como el Open de España), aunque al menos parece haberse desechado la controvertida política de seducir a oxidados veteranos estadounidenses como John Daly (segundo en 2009 a seis impactos del argentino Daniel Vancsik), Tom Lehman (trigésimo séptimo en 2007) o Mark Calcavecchia (falló el corte en su matrimonial aparición de 2005), y abusar del recuerdo de Constantino Rocca, golfista italiano con mayor número de victorias en el Circuito Europeo con cinco, destacando el Volvo PGA Championship de 1996, y de participaciones en la Ryder Cup, con tres, 1993, 1995 y 1997, siendo en la última donde derrotó en los individuales por 4&2 a un jovencísimo Tiger Woods ya ganador de la chaqueta verde del Augusta National.
Poco a poco se va apagando el eco de la rutilante victoria de Luke Donald sobre su compatriota Lee Westwood en el BMW PGA de Wentworth, con cesión de cetro mundial incluida, y si la semana pasada apenas conseguíamos mantener la llama europea en el País de Gales con la presencia del majorista Graeme McDowell y sus compañeros Ryder Miguel Ángel Jiménez, Ross Fisher y Peter Hanson, en esta ocasión son los dos campeonísimos italianos los que rompen con una lista de entradas gravemente dañada por la sucesión de dotadísimos eventos a ambos lados del Atlántico (Wells Fargo – The Players – Volvo World Match Play – BMW PGA – Memorial), el Congressional Country Club en el horizonte y una previa europea para el The Open Championship que ha hecho mella en la limitada clase media del Circuito.
Por tercer año consecutivo, BMW y la Federación Italiana de Golf confían el desarrollo del Italian Open al turinés recorrido del Royal Park i Rovery Golf & Country Club, que se consolida así como sede del torneo y recoge el testigo del Castello del Tolcinasco Golf & Country Club de Milán, sede ininterrumpida entre 2004 y 2008.
Diseñado por Robert Trent Jones Senior en 1971, este parkland se encuentra enclavado en el Parco Naturale della Mandria y sus 6.660 metros, par 72, trufados de bien situados búnkeres y obstáculos de agua, se convierten en un difícil test para los más avezados golfistas que aspiren a suceder al sueco Fredrik Andersson Hed en el palmarés de un BMW Italian Open donde sobresalen victoriosos estandartes del equipo europeo de la Ryder Cup como el inglés Ian Poulter (2000), el norirlandés Graeme McDowell (2004) y Francesco Molinari (2006), y donde el madrileño Gonzalo Fernández Castaño ha sido el único español en hincarle el diente y unir su nombre a los de Manuel Piñero (1985), José María Cañizares (1981) o Ángel Gallardo (1977).
Esta semana, los ondulados greenes de poa bent rodarán a una velocidad superior a los diez pies en el stimpmeter. Las calles se mostrarán receptivas gracias a las precipitaciones caídas en los últimos días y el rough se descubrirá penalizador con un espesor de treinta y dos (semi), sesenta y cuatro (intermedio) y cien milímetros.
Como curiosidad, cabe destacar que el Royal Park i Roveri Golf & Country Club estrenó el año pasado un nuevo recorrido de dieciocho hoyos, el Hurdzan Fry course, todo un ejemplo de campo ecosostenible y obra del prestigioso arquitecto Michael Hurdzan, y con los Alpes de inmejorable trasfondo.
Como indicábamos anteriormente, Francesco Molinari (20º OWGR) y Matteo Manassero (30º) son los únicos reclamos de un torneo que carece de rivales extranjeros de renombre y que acusa la ausencia de Edoardo, que parece relevarse con su hermano en ausentarse del abierto nacional y este año ha optado por descansar tras una intensa primavera estadounidense (Quail Hollow, Sawgrass, Muirfield) e inglesa (Wentworth).
Francesco Molinari intentará recuperar la normalidad de un inicio de temporada relegado a un segundo plano tras su reciente paternidad y donde encontró sus mejores resultados en el tercer puesto del WGC Cadillac Championship, el quinto en Finca Cortesín y el octavo en Abu Dhabi. Matteo Manassero, por el contrario, quiere prolongar su gran nivel de juego y desquitarse de su “colapso” en la cuarta jornada del BMW PGA Championship, que comenzaba líder empatado con Luke Donald y concluía en un más que aceptable séptimo lugar.
El danés Thomas Björn (70º, Commercialbank Qatar Masters de 2011), el francés Grégory Bourdy (76º), el inglés David Horsey (79º, Trophée Hassan II de 2011), el tailandés Thongchai Jaidee (87º), el norirlandés Darren Clarke (94º, Iberdrola Open de 2011) y el galés Rhys Davies (99º) son los otros exponentes del top 100 del ránking mundial presentes en Turín. Otros nombres a destacar son los del escocés Colin Montgomerie (ocho veces ganador de la Orden de Mérito, victorioso capitán del equipo europeo de la Ryder Cup de 2010 y último en la clasificatoria para el The Open Championship) el indio Jeev Milkha Singh (extrañamente fuera del top 200 mundial) y los también daneses Soren Kjeldsen (Volvo Masters de 2008) y Soren Hansen (equipo europeo de la Ryder Cup de 2008).
La armada española tiene en Alejandro Cañizares y Pablo Larrazábal a sus integrantes más en forma. El primero porque viene de ganarse en Sunningdale su segunda participación consecutiva en el British, y el segundo porque su cuarto puesto de la semana pasada en el Saab Wales Open debe servirle de acicate a su fallido playoff por un billete al Royal St George’s.
Rafael Cabrera Bello, Ignacio Garrido (sexto en 2010), José Manuel Lara, Manuel Quirós, Alfredo García Heredia, Pedro Oriol, Sebi García, Borja Etchart y Jesús María Arruti completan la nómina de españoles al asalto de un primer premio valorado en 250.000 € y 24 puntos del OWGR.
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