Echando un vistazo somero a la clasificación, más de uno podría creer que el Open de España, o su prórroga, se había desplazado a Wentworth, base de operaciones del European Tour. Entre los diez mejores figuran tres golfistas de nuestro país, Jorge Campillo, Miguel Ángel Jiménez y Pablo Larrazábal, y encabeza el torneo el transalpino Francesco Molinari, segundo clasificado (con Jiménez) la semana pasada en El Prat.
Campillo fue el primero en llegar a la casa club de Wentworth y lo hizo a lo grande, rematando una buena vuelta con un birdie en el hoyo 17 y un eagle en el 18 para colocar un 68 (-4) en el marcador que le llevaba al liderato provisional. El extremeño ya declaró hace unos días en Barcelona que tenía hambre de victoria, y después del Open de España (donde acabó séptimo) hay pocos escenarios más visibles que el buque insignia del European Tour, el BMW PGA Championship.
Por detrás, Miguel Ángel Jiménez seguía empeñado en hacer la vida imposible a los cronistas y a sus diccionarios, ya que se acaban los adjetivos para calificar las actuaciones del malagueño. Después de un comienzo dubitativo con dos birdies en los tres primeros hoyos, Jiménez enderezaba el rumbo con un eagle en el cuatro y, después de un tramo relativamente plano, enganchaba una racha brutal con cuatro birdies en los seis últimos hoyos para igualar a Campillo en la tabla. Y en el 14 rozó su tercer hoyo en uno de la temporada, una gesta que, de haberla conseguido, le habría proporcionado un BMW i8.
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«Estoy muy satisfecho. Siempre digo lo mismo: bajo par es bueno; más bajo par, más bueno. Ha sido un día interesante a pesar del frío de esta mañana, luego ha ido subiendo la temperatura y he jugado muy bien», resumía Jiménez, que también tenía palabras para el campo. «Es un gran campo de golf y los cambios hace que sea más selectivo. Además de pegarle largo hay que pegarle con control a la pelota y esa es mi defensa. Tampoco me olvido de cómo era antes, que ya era una obra de arte. Un gran campo de golf».
Poco después terminaba el barcelonés Pablo Larrazábal, otro de los que disfrutan cuando el campo plantea retos y hace pensar, con un buen -3 que le coloca octavo en la clasificación, y también bajo par figura Nacho Garrido, en la vigésimo cuarta plaza, en el escenario de su mejor victoria como profesional, aunque el campo de entonces poco tenga que ver con el remozado por Ernie Els.
También en el turno de mañana, un desangelado Rory McIlroy, defensor del título y número uno del mundo, entregaba un desangelado 71 que le deja a seis golpes de Francesco Molinari, autor de un impecable 65 sin bogeys. El italiano se mostró impecable de tee a green (solo fallaba dos calles y un green) y complementó esta precisión con un acierto notable en los greens para cerrar una vuelta extraña en el nuevo Wentworth.
Por detrás, Robert Karlsson superaba a los españoles y a sus compañeros de resultado (Chris Wood, Y. E. Yang y Marc Warren) para terminar con 67 (-5), y Colsaerts tiraba por tierra un posible liderato con un juego calamitoso en los greens, marrando hasta tres putts de menos de un metro en los cuatro últimos hoyos.
Por último, la anécdota de la jornada la protagonizó Andrew Johnston, que seguramente jamás haya estado tan contento de firmar un 77. ¿El motivo? El hoyo en uno que lograba el inglés en el 10 y que le proporcionaba un espectacular BMW M4. La celebración estaba plenamente justificada.
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