El partido de golf más reñido no se está librando en las calles y los greens de uno de los más afamados recorridos de nuestro país, sino en los despachos. Sobre la mesa está la reivindicación de las principales entidades relacionadas con este deporte para que el golf sea considerado una actividad turística, un hecho que contribuiría a sanear y potenciar un sector ya maltrecho por la coyuntura socioeconómica y que se ve compitiendo en inferioridad de condiciones con otros destinos europeos, africanos y asiáticos que poco a poco van aprovechando el hueco creado por la reforma impositiva española.
Las cifras son elocuentes: el golf, que podría ser uno de los principales motores para un turismo desestacionalizado y de calidad, afronta una crisis sistémica agravada por el desbocado aumento del tipo impositivo aplicado a esta actividad. Si en 2011 los campos de golf repercutían un 7% de IVA sobre el cliente final, ahora es el 21% el que se carga al jugador que acude a un campo comercial, dado que el pasado año el Ministerio de Hacienda se negó a considerar el golf como una actividad turística merecedora de aplicar el tipo reducido del 10% reservado a este segmento.
De nada han servido las declaraciones públicas de pesos pesados de la política española cercanos al Gobierno como Esperanza Aguirre o incluso José Manuel Soria, ministro de Industria, Turismo y Comercio, que reclaman dicho tipo reducido para el golf por su condición de impulsor turístico. De momento, Hacienda se muestra inflexible aunque sigue habiendo quienes están dispuestos a poner el cascabel al fiero gato del ministro Montoro, sabedores de que se está perdiendo una oportunidad histórica para afianzar un sector vital. Entre ellos Arturo Bernal, gerente del Patronato de Turismo de Costa del Sol, Carlos Pitarch, representante de la Real Federación Andaluza de Golf y gerente de Lauro Golf, y Gonzaga Escauriaza, presidente de la Real Federación Española de Golf, que junto a Mª Pilar van Dulken, presidenta de la comisión gestora de la Real Federación Andaluza de Golf, acudieron el pasado 17 de septiembre a una reunión con la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Borrego, para tratar el tema.
“Esta reunión es consecuencia de otra que celebramos el 18 de septiembre año pasado con Miguel Ferrer, secretario de Estado de Hacienda, e Isabel Borrego, secretaria de Estado de Turismo, en la que planteamos nuestras inquietudes ante el cambio del tipo impositivo y vaticinamos la repercusión que tendría en el sector del turismo de golf y el descenso acusado de ingresos. Un año después, ya teníamos datos objetivos y por eso solicitamos una cita con Turismo y Hacienda para presentárselos, aunque la secretaria de Estado de Turismo ha sido la primera en atender nuestra petición”, explica Carlos Pitarch.
“En la anterior cita recibimos el apoyo de Peter Walton, presidente de la IAGTO (principal asociación mundial relacionada con el turismo de golf), que aportó información valiosa. Nos dijo que si se repercutía un 13% adicional de IVA, perderíamos un 20% de mercado. Él se apoyaba en un dato objetivo: cuando en 2009 la libra bajó un 20 o 25% y se puso casi a la par con el euro, nosotros perdimos un 27% de cuota de mercado británico”, indica Pitarch, remarcando que la IAGTO es neutral en este aspecto, dado que su volumen de negocio no se altera en caso de que España deje de ser competitiva. Sus touroperadores se limitan a elegir otros destinos para sus clientes si los precios suben en España.
Un año después comienzan a aparecer las cifras que confirman esta tendencia. Según el estudio Golf Travel Insights 2013 de la consultora KPMG, en Europa se ha producido un 9,3% de crecimiento en ingresos por turismo de golf, pero en España la tendencia ha sido la inversa y se ha registrado un descenso superior al 3% pese que se ha batido el récord de visitantes llegados a nuestro país en agosto (más de 8 millones). Algo estamos haciendo mal, como indica Carlos Pitarch.
“Básicamente, nuestros precios no están al nivel de los de nuestros competidores. Manejamos cifras de touroperadores online y offline que comercializan nuestros productos. Nuestros competidores se mueven en torno a los 650-700 euros estancia (5 días por persona), mientras que la media en nuestro país era de 735 € antes de la subida del IVA y ahora está en los 825, lejos de la mejor referencia para competir. Pese a todo, no hemos tenido una debacle y hemos sido capaces de competir porque tenemos un buen producto con buenas ofertas complementarias. El turista de golf es muy sensible al precio y en ese aspecto estamos fallando y no estamos aprovechando la coyuntura internacional que nos permitiría ganar posiciones de cara al futuro. El turista prestado hay que ganarlo”, indica Bernal, gerente del Patronato de Turismo Costa del Sol y uno de los mejores conocedores del sector.
La “madre del cordero” es la clasificación del golf como actividad turística, un hecho incuestionable en destinos como la Costa del Sol y el resto de Andalucía, Levante, Baleares y Canarias, la cornisa cantábrica, Galicia, la Costa Dorada y otros, a lo que Hacienda se niega. A través de un dictamen emitido el pasado año a raíz de una consulta de Rafael Rodríguez, consejero de Turismo de la Junta de Andalucía, Hacienda también rechazó la posibilidad de tributar un 13% en el golf como si fuera un servicio mixto que acompaña al turismo en una nota técnica vinculante que elimina esa opción.
“Creemos que incluso en el marco de la reforma fiscal que se ha planteado cabría una excepción. Los técnicos de Hacienda no interpretan que el golf sea una actividad turística y la equiparan con el tenis, el pádel, o con cualquier otro deporte indoor. Sin embargo, estamos más cerca de ser una actividad turística como cualquier alternativa de ocio o el esquí, ya que el golf y todos ellos sirven para atraer visitantes hacia los destinos turísticos españoles. Si atacamos al negocio que sirve para atraer turistas, atacamos todos los negocios relacionados: estancias, transportes, compras, todo lo que rodea al turismo de golf”, apostilla con seguridad Arturo Bernal. “El golf forma parte del ADN turístico, especialmente en la Costa del Sol, que se ha ganado merecidamente el apelativo de Costa del Golf. No podemos renunciar a este elemento estratégico, además de ser una actividad desestacionalizadora, uno de sus atractivos principales. La subida del IVA es la guinda al pastel o la gota que colmó el vaso y nos ha sacado del nivel de competitividad que necesitamos. Al gobernante le pedimos que siga con la reforma fiscal, pero que entienda que el golf, además de ser deporte, es turismo y le aplique el tipo reducido”.
La supuesta recaudación adicional que se habría obtenido por el aumento de IVA en el golf en este tiempo, cifrada en algo menos de 32 millones euros de recaudación para las arcas públicas, queda compensada sobradamente por el dinero que se ha desvanecido por culpa de ese posible 12,8 % de volumen que se ha perdido en turismo de golf con respecto a la media europea y por el efecto negativo que ha tenido la pérdida de negocio en todas las vertientes del sector: menor recaudación en Impuesto de Sociedades, IRPF de trabajadores que pierden su empleo en reducciones de plantilla, ERE motivados por concursos de acreedores (30 campos), despidos por cierres de empresas (11 campos), cotizaciones a la Seguridad Social de esos trabajadores, además del coste para las arcas del Estado de las prestaciones de desempleo de los mismos, FOGASA, etc.
Para más INRI, la subida de IVA no ha sido igualitaria para todos dentro del mundo del golf y se ha cebado en el tejido empresarial que sustenta la industria golfística. De los 330 campos de golf de 18 hoyos, 62 son sociedades deportivas sin ánimo de lucro (los clubes de socios) que se acogen al régimen fiscal especial por el que no aplican IVA, mientras que los campos de golf de carácter comercial que dependen en gran medida del turismo para su supervivencia encajaban lo más duro de esta reforma. Además de la subida del IVA, los campos también han tenido que afrontar subidas de IBI, combustibles, agua, electricidad y otros gastos fijos que han afectado a su viabilidad.
“Lo que tratamos de explicarles, sin negar la mayor (que es el fondo de la reforma fiscal), es que el golf no debe figurar únicamente como deporte. No es una reivindicación puramente empresarial porque dejamos de ganar dinero, ni tampoco una cuestión de signo político; es una reivindicación de la calificación correcta del golf como elemento turístico y queremos que esté siempre sobre la mesa cada vez que se reúnan Turismo y Hacienda”, explica Arturo Bernal.
“En un mercado europeo que aumenta el 9%, no podemos desaprovechar esta oportunidad. No solo no estamos ganando ese incremento, sino que estamos perdiendo un 3%. Estamos perdiendo una gran oportunidad ante otros destinos turísticos y lo más difícil de encajar es que el daño ya no lo está provocando la crisis, sino una administración pública”, indica Pitarch.
En esta época de crisis y de dificultades de financiación, y especialmente después del nuevo revés olímpico, el golf no es el único deporte decidido a explotar las inevitables sinergias con el turismo. En la reunión celebrada hace dos semanas entre el Consejo Superior de Deportes y las distintas federaciones deportivas, Javier Revuelta, presidente de la Federación Española de Hípica, presentó el Plan Director de Turismo Ecueste, que pretende aunar la cría caballar, el turismo y el deporte; a la vez, José Luis Escañuela, presidente de la Federación Española de Tenis, declaraba que el turismo y el deporte han de integrarse. Por ello Gonzaga Escauriaza ha decidido participar personalmente en estas reuniones, no solo para defender los intereses de todos sus federados, sino también para velar por la salud de un sector cuya suerte deportiva va indisolublemente unida a la viabilidad económica.
Aun así, y pese al carácter de “valor refugio” del turismo (en palabras de Arturo Bernal), el reto del cambio de tipo impositivo en una época de recaudación a toda costa se antoja complicado. Base ver el lento avance de la Ley de Mecenazgo, medida estrella propugnada por el ministro Wert para fomentar la inversión en cultura y deporte cuya tramitación se está viendo dificultada por las reticencias de Hacienda, o las pocas consideraciones a las reclamaciones por la subida del IVA en actividades culturales (cine, teatro, etc.), por no hablar de los distintos copagos sanitarios o de otras medidas recaudatorias. Por otro lado, tampoco hay que desechar el posible efecto mediático de una decisión favorable al golf, una dificultad añadida. ¿Se atrevería Hacienda a atender la justa reivindicación del sector del golf y el turismo para reducir el tipo de IVA aplicable al tiempo que desoye otras reclamaciones similares procedentes de otros sectores culturales? En teoría no debería haber vinculación alguna, pero no deja de ser otro nubarrón que se cierne sobre la calificación del golf como actividad turística, un problema con repercusiones a largo plazo.
“En el turismo los tiempos de maduración son largos. Si no somos capaces de actuar pronto, podemos sufrir los efectos mucho más tiempo. Un sector como el nuestro no se mantiene fácilmente sin unos niveles de ocupación altos. No es fácil sobrevivir si atentamos contra la competitividad”, completa Bernal.
Mientras tanto, y a la espera de que se concrete la nueva reunión con el Ministerio de Hacienda, en el Patronato de Turismo de la Costa del Sol se sigue trabajando para llegar hasta el golfista viajero, ya proceda de territorio nacional o de más allá de nuestras fronteras.
“Vamos a tener una presencia especial en el IGTM que se celebra próximamente en la Costa Dorada, con reuniones, mesas de trabajo y una cena con operadores de la IAGTO que ya nos conocen muy bien. Nuestro plan de acción contempla unas 300 acciones en origen y destino, en el mercado nacional e internacional, y es un plan ambicioso y construido con la corresponsabilidad y participación de la oferta privada. En nuestras mesas de trabajo (donde se decide qué hacer, cuánto gastar y dónde) se reúnen el director de desarrollo de negocio de golf y los empresarios y profesionales de golf para dar su opinión y destinar debidamente el presupuesto. Es el mejor plan de acción que se puede tener con el presupuesto disponible”, finaliza Bernal.
3 comentarios a “El golf, en la encrucijada del IVA”
Articulo de gran calidad
[…] Lee aquí el artículo completo 2013-09-24 Alejandro […]
[…] golf. Los golfistas son turistas espléndidos en cuanto a consumo. Últimas políticas impositivas no parecen ayudar mucho a que esta industria se […]
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