Puede que Jimmy Walker tenga una de las caras menos reconocibles del PGA Tour y que no sea el jugador más atractivo para una compañía a la hora de protagonizar una campaña publicitaria. Puede incluso que algunos lectores de esta crónica se pregunten quién es ese jugador con nombre parecido a una marca de whisky y que en su próxima participación en el PGA Tour, muchos espectadores no le reconozcan. Sin embargo, su ventaja de seis golpes a falta de una jornada nos dice que posiblemente, la semana que viene estaremos hablando de Walker como triple ganador en el circuito americano en solo ocho torneos y absoluto dominador de la FedEx Cup
Olvídense del espectacular y arrollador comienzo de Tiger Woods en la temporada 2013. Incluso del final del año pasado de Henrik Stenson. El jugador de moda en estos momentos es Jimmy Walker, un padre de familia aficionado a la fotografía espacial que a pesar de las condiciones meteorológicas adversas bajo las que se está jugando el AT&T Pebble Beach National Pro-Am, ha tardado 41 hoyos en cometer su primer bogey de la semana. Primero y único. Y eso, en un torneo en el que las rachas de viento han llegado a superar los 50 km/h y diez jugadores han entregado tarjetas de 80 o más golpes, como no podía ser de otra manera, hace que seas el adelantado de la clase.
Decíamos ayer que a pesar de estar empatados en -9 tras 36 hoyos, Walker y Spieth andarían por caminos diferentes en el moving day al jugar uno en el campo más sencillo de los tres en los que se disputa este torneo, Monterey Peninsula, mientras que a otro le tocaría lidiar con la versión menos simpática de Pebble Beach. Ambos cumplieron el guión a la perfección con un Walker que entregó un 67 (-4) para ponerse líder en solitario con -13 mientras que Spieth sucumbió con un +5 en 15 hoyos en el momento en el que se suspendió la jornada por falta de luz, perdiendo así diez plazas y quedando a nueve golpes del primer puesto. Pebble Beach acabó jugándose a una media de 75 golpes (+3).
La ventaja de seis golpes respecto al -7 total de Tim Wilkinson y Hunter Mahan es la más amplia del torneo a falta de una jornada desde que Mickelson consiguiera una de siete golpes en su victoria de 2005. «Nunca he tenido un margen tan grande llegando a la última jornada. Me limitaré a salir ahí, pegar buenos golpes, jugar bien y ya veremos que pasa», aseguraba un Walker que tardó 187 torneos en conseguir su primera victoria y ahora buscará la tercera en apenas tres meses.
Y es que no solo era Walker uno de los dos jugadores mejor posicionados de cara al fin de semana sino que además, ayer sábado entregó la mejor tarjeta de un día en el que el viento movía las bolas en los greenes en los tres campos y obligó a suspender el torneo durante 2 horas y 19 minutos, dejando así a 12 jugadores sin concluir sus vueltas.
Provisionalmente, Rafa Cabrera Bello está a las puertas de pasar el corte en el torneo tras entregar una tarjeta al par en Monterey Peninsula. Sus 71 golpes le sitúan con un +1 total que le sitúa en el 66º puesto, a tan solo uno del resultado con el que los 60 mejores y empatados avanzarán a la jornada final, pero aún falta una docena de jugadores por entregar su tarjeta y una racha de bogeys de estos golfistas podría meter al grancanario en la jornada definitiva.
Deja un comentario