Ni espectadores con inquietudes reguladoras y un teléfono a mano ni cámaras de alta velocidad: en el golf, el árbitro más riguroso sigue siendo la conciencia de cada uno… aunque en ocasiones dicha conciencia se retrase a la hora de ejercer su influencia. Y si no que se lo digan a Jason Millard, que ha tardado varios días en hacer ver al comité de las previas del US Open que había cometido una penalización que lo descalificaría de la cita de la semana que viene en Pinehurst.
Después del caso de Landon Michelson, que se descalificó al reconocer que había firmado un resultado incorrecto en la previa del Quail Valley Golf Club cuando ya tenía la plaza para Pinehurst en el bolsillo, llega el de Jason Millard, que se clasificó en la previa de Memphis, algo más parecido al que se dio con Blayne Barber hace ahora dos años, cuando avisó de un error de su tarjeta para ser eliminado en la primera fase de la escuela del PGA Tour.
En su vigésimo séptimo hoyo del día en el recorrido norte del Colonial Country Club, Millard apoyó el palo en un búnker.
«No vi nada, pero noté algo y vi una pequeña mella. Pasó tan rápido que no lo estoy seguro al cien por cien, pero en el fondo creo que lo hice. No me quedé tranquilo. Durante cinco días he estado entrenando y no me lo quitaba de la cabeza», explicó Millard.
El jugador de Tennessee informó a la USGA de la circunstancia y fue descalificado por la regla 34-1b que rige determinadas penalizaciones una vez que se cierra la competición.
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