Europa se ha impuesto a EE. UU. por 15 a 13 en el espectacular desenlace de una Solheim Cup en la que Azahara Muñoz ha desempeñado un papel decisivo en la resolución del torneo, al imponerse a Angela Stanford en el último partido en juego.
La victoria ha sido de las que dejan huella: al borde del infarto, desplegando un juego impecable en los últimos partidos, dando la vuelta a la tendencia de los días previos, en los que el equipo estadounidense ganaba en los instantes finales lo que perdía a lo largo de toda la jornada, y con una actuación estelar de Suzann Pettersen, Caroline Hedwall y Azahara Muñoz que derrocharon clase, carácter y talento. Y eso que el tiempo se empeñó en dificultar la resolución de esta Solheim Cup y hubo que suspender el juego en varias ocasiones.
La jornada comenzaba con un inesperado golpe para las estadounidenses, que sufrían la baja de una desconsolada Cristie Kerr aquejada de una fuerte tendinitis. Kerr lo intentaba hasta el último momento, pero el dolor era insoportable y, entre lágrimas, se veía obligada a ceder su punto.
Este golpe de suerte inesperado, unido al gran rendimiento de la veterana Catriona Matthew (que borró del campo a uno de los “cocos” del equipo estadounidense, Paula Creamer, invicta en individuales hasta esta edición) y Sophie Gustafson parecía decantar la balanza claramente del lado europeo, pero por detrás Brittany Lang y Christina Kim, algo desapercibidas los dos primeros días, demolían a Sandra Gal y Maria Hjorth, quizá las europeas más flojas de esta Solheim Cup, para igualar el marcador.
Mientras tanto, una rocosa Pressel (4 de 4 victorias en la Solheim) remontaba el partido ante la sueca Anna Nordqvist, Laura Davis terminaba cediendo el empate en el último hoyo (aunque en el hoyo 13 estaba aún por debajo del marcador) y Vicky Hurst se desembarazaba en el hoyo 18 de la inglesa Melissa Reid.
La rookie Christel Beljon daba un respiro a Europa con su triunfo ante Brittany Lincicome, una muestra más de la calidad y el desparpajo de la holandesa, y se llegaba a los últimos partidos con un marcador igualado a 12,5, pero con ventaja estadounidense en el campo: Wie ganaba el 15 para adelantarse por primera vez en el marcador ante Pettersen, O’Toole se iba imponiendo en el duelo entre novatas a Hedwall por 2 arriba a falta de tres hoyos y Azahara Muñoz empataba con Angela Stanford. Es decir, Estados Unidos, en ese momento, sumaba 2,5 de los 3 puntos en juego, pero eran las europeas las que necesitaban dos puntos para imponerse, ya que en caso de empate el combinado americano retendría la copa.
Lo sucedido a continuación desafía cualquier descripción y entra en el terreno de la épica: Suzann Pettersen tiraba de calidad y de galones para encadenar tres birdies consecutivos e imponerse a una expresiva Michelle Wie (y estamos siendo comedidos con el adjetivo), dando la vuelta a un partido que era imprescindible para las aspiraciones europeas. A continuación, Caroline Hedwall salvaba un gran par en el 16 y arañaba un hoyo en el 17 después de que O’Toole encontrara problemas desde el tee de salida, y Azahara Muñoz estaba a punto de adelantarse en el 16, pero lograba un espectacular birdie en el 17, para adelantarse en el marcador y asegurar medio punto para el equipo europeo, medio punto que resultaría decisivo a la postre.
En el hoyo 18, Hedwall ejecutaba un golpe espectacular y se dejaba una opción de birdie de poco menos de tres metros, mientras que la presión por fin le llegaba a la rookie O’Toole (pese a todo, gran rendimiento de la discutida estadounidense) que se iba larga de green y se enfrentaba a un chip imposible en una pronunciadísima cuesta abajo, que fallaba. Su intento posterior para par se pasaba de la bandera y superaba la posición de Hedwall, y O’Toole cedía el hoyo y el empate que, junto con el imprescindible medio punto asegurado por Azahara Muñoz gracias a su birdie en el 17, daban el título a Europa.
A partir de ahí, algarabía, lágrimas (de felicidad o de tristeza, ya que la alegría iba por barrios), invasión del green final, cánticos y algo de descontrol, ya que Azahara Muñoz, artífice del triunfo, seguía en la calle del 18 esperando jugar su segundo golpe. Después de restablecerse el orden (más o menos), por fin la malagueña y Angela Stanford, su rival, pudieron tirar a un green que ambas cazaron y las americanas ofrecieron el “half” que daba el punto en el partido a Azahara y colocaba el definitivo 15 a 13 en el marcador.
A continuación, se repetían las escenas vividas en los instantes previos, pero esta vez con la participación de una exultante Azahara Muñoz que ha demostrado su valía en el mejor escenario posible y ha encabezado al brillantísimo pelotón de rookies europeas, en el que también han destacado Caroline Hedwall (impresionante la sueca) y Christel Boeljon. En pleno aluvión de emociones, resultó especialmente conmovedor el recuerdo a Seve, inmortalizado con un gran cartel que el equipo europeo exhibió con orgullo en las celebraciones finales, y el brillo en la mirada de una Azahara Muñoz jubilosa, que contrastaba con su contención mientras su partido aún estaba pendiente de decidirse.
Europa consigue así su cuarta Solheim Cup en doce ediciones, la primera desde la celebrada en el Barsebäck Golf and Country Club sueco, y defenderá su título en el Colorado Golf Club dentro de dos años.
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