Esta semana el PGA Tour se desplaza a la ciudad de Memphis para la quincuagésimo sexta edición del Clásico de St. Jude, torneo con el que el inglés Lee Westwood puso fin en 2010 a una sequía de doce años sin victorias en suelo estadounidense y en el que tratará de limar la diferencia que le separa de su compatriota Luke Donald al frente de la clasificación mundial de cara al inminente The US Open Championship, que dentro de siete días regresará fiel a sus cánones de dificultad en un Congressional Country Club preparado de auténtico infarto.
Si en nuestro análisis del año pasado hablábamos del tortuoso camino que estaban atravesando los organizadores del campeonato en la búsqueda de un nuevo patrocinador que permitiera su supervivencia en el costosísimo calendario regular de la FedEx Cup, lo cierto es que ahora respiran con tranquilidad al comprobar cómo la llamada de auxilio correspondida por la empresa estadounidense líder en el transporte de paquetes y logística en diciembre de 2010 se ha ampliado a un acuerdo de colaboración por los cuatro próximos años, lo que asegura la continuidad del St. Jude Classic como antesala del segundo major de la temporada, el The US Open Championship.
Cuando a finales de 2006 el PGA Tour anunciaba a bombo y platillo la puesta en marcha de su renovado y millonario sistema de desempates para seleccionar al ganador del año en el Circuito, eran muchos los analistas deportivos estadounidenses los que no entendían que FedEx se desmarcara del Clásico de St. Jude, con el que mantenía una asociación desde 1973 y en cuya ciudad se encontraban los cuarteles generales de la multinacional.
De hecho, el retroceso de FedEx, que no “estampida” ya que permanecía en un segundo plano como presenting sponsor, marcaba una nueva etapa de la mano de la financiera Stanford, investigada posteriormente por el FBI en 2009 por un presunto, por no decir cuasi confirmado, fraude fiscal masivo de más de ocho mil millones de dólares, y que dejaba al campeonato de la St. Jude Children’s Research Hospital (SJCRH) al borde del abismo tras verse privado de un patrocinador confirmado hasta 2016.
Así, el incierto futuro del Memphis Open (invitational), como era conocido hasta que en 1969 el actor y cómico estadounidense Danny Thomas le cedía su nombre a cambio de que la SJCRH, corporación médica sin ánimo de lucro líder en la investigación y tratamiento de patologías pediátricas, se convirtiera en la destinataria de la labor benéfica (las famosas charities), se unía al gris presente de otras paradas con solera como el Bob Hope Classic (recientemente resucitado por un conglomerado de inversores con el ex presidente estadounidense Bill Clinton como imagen visible) y el The Heritage, que aún se debate entre la continuidad o la desaparición o entre la aparición de un mecenas privado o la improbable aportación de fondos públicos en estos tiempos de crisis y necesidad económica.
Por vigesimosegundo año consecutivo, el recorrido del TPC at Southwind repite como sede del FedEx St. Jude Classic. Anteriormente, el Abierto de Memphis se disputó en los dos emplazamientos geográficos que el Colonial Country Club, homónimo de la sede texana del Crowne Plaza Invitational, ha tenido en el estado de Tennessee, en Memphis entre 1958 y 1971 y en la vecina Cordova entre 1972 y 1988.
Inaugurado en marzo de 1988, el TPC at Southwind es un parkland de 7.244 yardas, par 70, diseñado por Ron Pritchard en colaboración con los golfistas del PGA Tour Hubert Green y Fuzzy Zoeller. Su principal característica son unos greenes muy ondulados y veloces (se espera que rueden a una velocidad cercana a los doce pies en el stimpmeter), y la influencia crucial de los diez obstáculos de agua que salpican su trazado.
En 2004, el club de golf emprendió una profunda renovación del mismo. Los greenes se remodelaron en su totalidad y se sustituyó la hierba de bentgrass por champion bermudagrass, las calles se estrecharon, se añadieron nuevos búnkeres, se ampliaron determinados lagos y se aumentó la longitud total del campo en doscientas yardas.
2009, el año donde el fraude de Stanford estuvo a punto de llevarse por delante al torneo de Southwind
Además, algunos hoyos sufrieron modificaciones, como el 5 que pasó a ser par 4, y el 8, que se reconstruyó por completo. Pese a tanto “cambio”, el 11 sigue siendo el más emblemático del recorrido, un par 3 de 165 yardas, considerado una versión reducida del afamado 17 de Sawgrass; mientras que el 18, un dogleg a la izquierda protegido lateralmente por el agua, se mantiene como el más complicado.
Sin embargo, si hay que destacar una cualidad de este TPC at Southwind es su marcado respeto medioambiental, como lo demuestran los galardones que ha recibido en los últimos años, como el GCSAA & Golf Digest Environmental Leaders in Golf Awards en 2004, 2008 y 2009.
Este parkland no sólo se riega con aguas residuales sino que se han introducido plantas acuáticas a fin de reducir el impacto de pesticidas; peces como la tilapia (mojarra) y la carpa de hierba, para controlar la proliferación de algas y evitar el uso de productos químicos. Por no hablar de la eficiencia de sus sistemas de riego, basadas en las técnicas de evapotranspiración, y en la construcción de diversos pozos para combatir periodos prolongados de sequía.
Como curiosidad, subrayar que el TPC at Southwind se levantó sobre los terrenos de una antigua granja lechera, de la que se conservan su molino y dos silos de granos, que sin duda se convertirán en reclamos fotográficos durante el torneo de un campo catalogado en 2010 como el undécimo con mayor dificultad del PGA Tour.
Por mucho que el FedEx Cup St. Jude Classic otorgue un suculento cheque de 1.008.000 $, 500 puntos de la FedEx Cup y cerca de 40 puntos del OWGR al ganador, la cercanía del The US Open Championship y la resaca de cinco semanas consecutivas de potentes torneos a ambos lados del Atlántico (y en España aún hay quien no valora la importancia del Volvo World Match Play Championship de Finca Cortesín, en Casares, provincia de Málaga y que volverá el año que viene con un nuevo cartel de primerísimo nivel) hacen que la lista de entradas presente una desigual composición con Lee Westwood como único integrante del top 20 del OWGR y en calidad de vigente defensor del título.
Por segunda vez desde 2008, el torneo se decidió en la siempre imprevisible muerte súbita. El colapso acuático de Robert Garrigus (claro ejemplo de la clase media golfística estadounidense) abrió las puertas del playoff a los más experimentados europeos Westwood y Robert Karlsson, desempate prolongado durante cuatro hoyos y en el que el inglés consiguió su primer título en los Estados Unidos desde el Freeport-McDermott Classic (Zurich Classic of New Orleans) de 1998, y relanzar sus opciones de cetro mundial que terminaría por materializar por omisión en el noviembre sanroqueño de Valderrama.
Llegados a este punto, conviene esbozar las opciones de clasificación para el The US Open Championship, prácticamente cerradas tras la previa del lunes pasado, con nuestro Sergio García garantizándose por derecho su cuadragésimo séptima aparición consecutiva en un major, pero con leves esperanzas para el venezolano Jhonattan Vegas (Bob Hope Classic de 2011) y el estadounidense Keegan Bradley (HP Byron Nelson Championship de 2011), los cuales tienen al alcance de una victoria en Memphis la llave del segundo entorchado y el billete a Washington DC.
Del top 50 del OWGR debemos destacar a los estadounidenses David Toms, ganador del US PGA Championship de 2001 y que está viviendo una segunda juventud tras su flamante victoria en el Crowne Plaza Invitational at Colonial (27º), Zach Johnson (32º, The Masters Tournament de 2007), Jonathan Byrd (39º, Hyundai Tournament of Champions de 2011), Ben Crane (43º) y Brandt Snedeker (49º, The Heritage de 2011), al sudafricano Retief Goosen (28º, The US Open Championship de 2001 y 2004, de nuevo en Norteamérica tras su incursión en los dos flagships europeos), a los australianos Geoff Ogilvy (31º, The US Open Championship de 2006) y Robert Allenby (segundo en 2008 tras ceder en el playoff ante Justin Leonard), el surcoreano Yong eun Yang (43º, US PGA Championship de 2009) y, sobre todo, al triple majorista irlandés Pádraig Harrington, fuera de los cincuenta primeros por primera vez en diez años y listo para regresar a la élite tras una desafortunada lesión de rodilla que lo ha mantenido en el dique seco durante los últimos meses.
Sergio García (75º OWGR) vuelve a ser el único golfista español desplazado a un torneo del PGA Tour tras la renuncia por lesión de José María Olazábal. Cuarto en la edición de 2008, el borriolense sabe que tiene en la lista de ganancias comprendida entre el The Players Championship y el AT&T National la penúltima opción de hacerse con una plaza para el The Open Championship, si bien aún tendría en la recámara una victoria en el Congressional o en el The Barclays Scottish Open.
Con el único hándicap de su desconcertante desplome en alguna de las dos jornadas del fin de semana, pero con la seguridad de haber superado el corte en los once campeonatos disputados en lo que llevamos de temporada (el noveno puesto en Qatar y el octavo en Bay Hill son sus mejores resultados), Sergio García iniciará la puesta a punto para el The US Open Championship emparejado en uno de los partidos estelares, con Retief Goosen y el estadounidense Anthony Kim como primeros compañeros de fatigas.
Deja un comentario