“Se hace algo difícil de aceptar ahora mismo, pero si alguien me hubiera dicho que hoy iba a hacer 64 golpes y no iba a ganar, hubiera pensado que está loco”. Son palabras de Angela Stanford, segunda clasificada en el Manulife Financial LPGA Classic, y quizá la forma más directa de describir el resultado necesario para alzarse esta semana con la victoria. Durante las dos primeras jornadas habíamos visto cómo Belén Mozo se subía a la parte noble de la clasificación con vueltas de 65 y 66 golpes, aún así quedándose a unos cuantos del liderato. Las mejores jugadoras del mundo asaltaron el Grey Silo Golf Course (Ontario, Canadá) y no dejaron un hoyo libre de birdies.
Vueltas de menos siete, menos ocho, menos nueve… El 59 que consiguiera Annika Sorenstam allá por el año 2001 parecía estar a punto de volver a repetirse en un escenario idílico para las grandes pateadoras, y fueron muchas las que tuvieron la oportunidad de conseguirlo. Hee Young Park, ganadora del CME Group Titleholders de 2011, llegó hasta los 65 impactos el domingo por la tarde y alcanzó un acumulado de menos veintiséis. Sí, veintiséis bajo par, el resultado más bajo de la historia del LPGA Tour tras 72 hoyos disputados. No es de extrañar que Stanford se quedara boquiabierta antes de salir a disputar un playoff de desempate.
Fueron las dos mujeres que se disputaron el título durante los últimos hoyos del campeonato. Catriona Matthew se había quedado corta con el menos veintitrés, al igual que Meena Lee con menos veinte o la francesa Karine Icher con menos diecinueve. Todas ellas habían sido capaces de bajar de los setenta impactos durante las cuatro jornadas de competición, pero ni eso les valió para tener una opción clara de victoria. Park y Stanford salieron al desempate, y continuaron su frenética carrera de aciertos desde la primera vez que afrontaron el 18, un par 5 asequible. Dos birdies en sus dos primeros intentos.
El torneo no podía haber finalizado de otro modo que con un nuevo birdie de la vencedora. Stanford tuvo que tirar de tres impactos a green desde un bunker de calle mientras que la surcoreana lo había alcanzado en dos golpes. “Todavía no puedo creerlo”, declaró. “He intentado afrontarlo del modo más sencillo posible. Me ha funcionado, es lo que me ha dado un gran resultado”. Los números que ha alcanzado esta semana son difícilmente repetibles en otro escenario: 29 birdies, un eagle, dos bogeys y solo siete greenes fallados en regulación de 75 disputados. En algunos momentos, más que un campeonato parecíamos estar contemplando el asesinato de un campo de golf.
Belén Mozo finalizó con una vuelta de 69 impactos, su tercera por debajo de los 70 en cuatro días, y ocupó la trigésima posición con menos once. A pesar de caer en la clasificación durante el fin de semana, la española ha vuelto a encontrarse confiada tras varios meses oscuros, en los que pasar el corte no era lo más habitual. La próxima parada del LPGA Tour es el British Women’s Open, en un lugar llamado Saint Andrews.
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