Final del Open de Italia y dos jugadores representan la cara y la cruz del torneo. Por un lado, Hennie Otto certificaba una victoria que se había labrado con talento en la segunda ronda firmando diez bajo par, y con trabajo en las dos últimas rondas, jugando con los tiempos y sabiendo solventar los problemas que iban surgiendo por el recorrido sin caer en el nerviosismo. Y en la cruz de la moneda Stephen Gallacher, que se ha quedado a un solo golpe de entrar automáticamente al equipo de la Ryder.
Gallacher se ha marcado un vueltón de 65 golpes (-7) con un inicio tremendo en el que ha restado seis golpes al campo en nueve hoyos, pero en la segunda mitad la máquina de hacer birdies se ha detenido y solo ha podido conseguir borrar un golpe más de su tarjeta. En cualquier otro momento, y con el resto de jugadores que tenía por delante al salir por la mañana renunciando a la pelea, el escocés hubiera terminado segundo sin problemas e incluso podría haber asustado a Otto, pero lo que no esperaba es que un amigo suyo le traicionara cual Judas en la última vuelta del torneo. David Howell se fue a casa club con un 63 (-9) en la bolsa y enchufándolas desde todos los lados, lo que le dejaba en solitario en la segunda posición y arrebatando el sueño de Gallacher de ir a Gleneagles en septiembre por la vía directa.
“Espero que Stephen sea una de las elecciones porque sería un fantástico jugador de Ryder Cup”, apuntó Howell medio disculpándose por haberle desplazado de la segunda plaza. La realidad es que entre el jueves, cuando un inicio dubitativo del escocés le hacía firmar un 72, y la recta final del domingo, en la que no pudo cerrar con un par de birdies más su tremendo esfuerzo, han sido determinantes para que su futuro en la Ryder dependa de las elecciones del capitán. De momento, McGinley ha elogiado la vuelta de Gallacher pero ha confirmado que esperará hasta el final del Deutsche Bank para hacer sus elecciones con la cabeza fría.
Respecto al triunfo de Otto, faena profesional del sudafricano que en ningún momento vio peligrar su triunfo, sino que más bien fue observando como sus inmediatos perseguidores iban distanciándose mientras él dejaba caer los birdies aprovechando sus momentos y salvando con solvencia las ocasiones en las que se complicaba la vida. Al final, -20 en su casillero y dos golpes sobre Howell que significaban la tercera victoria de Otto en el European Tour y la segunda en el Open de Italia después de su triunfo en 2008, aunque para el sudafricano lo más importante es la capacidad de recuperación de sus operaciones. Esta era su segunda salida después de someterse a dos operaciones de espalda este verano y la vuelta no ha podido ser más exitosa.
Carlos del Moral y Álvaro Quirós han terminado como los españoles mejor clasificados en la decimoctava posición. El de Guadiaro ha entregado un 69 (-2) en una última jornada en la que ha vuelto a rozar los 30 putts. Además, esta vez ha cazado solo la mitad de las calles, y aun así ha logrado seis birdies y, si no hubiera sido por un final complicado donde ha sellado bogey al 15 y al 18, se hubiera metido entre los once primeros. En cuanto Álvaro consiga afinar el putter seguro que vuelve a ser uno de los primeros espadas del golf europeo.
Del Moral, por su parte, ha tenido una montaña rusa de ronda con seis birdies y cinco bogeys, dos de ellos en los dos últimos hoyos, que le han llevado a casa club con un tanteo de 71 golpes (-1).
Jorge Campillo ha terminado en la quincuagésimo cuarta posición tras un 68 (-4) este domingo mientras que Rafa Cabrera-Bello volvía a firmar una ronda por encima del par con 73 impactos (+1) que le dejaba cinco puestos más abajo.
Eduardo de la Riva, con un 73 (+2), terminaba en la sexagésima posición mientras que en la septuagésimo primera encontramos a Nacho Elvira tras su 78 (+6) final.
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