Inapelable la victoria de Jimmy Walker en el Sony Open. El estadounidense debió de ver por televisión el colapso sufrido por Kaymer en el torneo del European Tour y salía con todos los sentidos puestos en el juego, dispuesto a defender los dos golpes de ventaja con los que se enfrentaba a la última ronda en Hawái y a no dejar que le ocurriera lo que al alemán.
Al igual que en la jornada del sábado, Walker se lo tomó con tranquilidad en los primeros compases, sellando pares en las siete primeras banderas y con un ojo puesto en Matt Kuchar, que le acompañaba en la partida estrella junto a Brian Harman. Pronto descubrió que Kuchar no tenía su día; de hecho, terminó sin hacer un solo birdie rompiendo una racha de 255 rondas consecutivas restando al menos un golpe, aunque el peligro venía por otro lado. Tres partidas por delante, Gary Woodland se había empeñado con un eagle en el 9 en poner pimienta al asunto y en acercarse lo suficiente como para agitar el torneo. Jimmy Walker cortó por lo sano cualquier tentativa de rebelión y una racha de tres birdies consecutivos entre el 8 y el 10 dejaba a las claras que si alguien quería ganarle iba a tener que sudar sangre.
El triple birdie desató el juego del estadounidense en el Waialae CC, que se puso a dar su particular recital de putts de más de seis metros, chips maravillosos que dejaban el birdie dado y approachs medidos con ese swing tan suave y delicado que tiene Walker y que parece que lleva la bola flotando. El resultado, otra vez una vuelta salvaje, esta vez de 63 (-7) golpes libre de bogeys (la mejor del día junto a Sabbatini) que le dejaban un acumulado de -23 y nueve de ventaja sobre el segundo, la mayor diferencia desde los 10 golpes que tuvo Mark Wilson en 2009 en el Heritage.
“Hoy se trataba de mantener el pie en el acelerador y eso es de lo que hablamos al principio de la semana. Si volvíamos a estar en la misma posición que en el Hyundai, intentaríamos aumentar la distancia en vez de jugar con el resultado”, explicó Walker, que veía como se resarcía del playoff perdido ante Reed la semana pasada después de ver desaparecer su ventaja en los últimos cuatro hoyos. Cuarta victoria en la carrera del estadounidense que lleva tres top 10 seguidos y doce rondas consecutivas bajando de 70 golpes, por si alguien pensaba que lo del año pasado era flor de un día.
En segunda posición ha terminado Scott Piercy que ha repetido el resultado del sábado, menos cuatro, para quedarse en solitario con la plata. Un puesto más abajo han finalizado Matt Kuchar, que se ha quedado sin restar golpes y solo ha podido apuntar un bogey en la tarjeta, Gary Woodland, que acabó su cuarta vuelta con 67 (-3) golpes a pesar del prometedor inicio, y Harris English, que ha finiquitado esta cuarta vuelta también con menos tres en la tarjeta.
Resultados y clasificación final del Sony Open
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