Pese a que su nombre aparece grabado en la copa del Australian PGA Championship (torneo que ganó la semana pasada Adam Scott), poco se sabe en nuestro país de Joe Kirkwood Sr., la primera gran estrella internacional del golf australiano y uno de los primeros jugadores que entendió este deporte como un auténtico espectáculo.
Nacido en Sydney en 1897, Kirkwood aprendió a jugar al golf de la mano de su jefe en una explotación ganadera y, dotado de un talento excepcional, en 1918 ya era capaz de jugar a diestras o a zurdas y se había hecho profesional. Además, en aquella época empezó a hacer exhibiciones para entretener a los soldados australianos heridos en la Primera Guerra Mundial, y habitualmente utilizaba solo un brazo o una pierna para animar a los mutilados y hacerles ver que la vida aún podía depararles muchas satisfacciones.
En 1920 ganó el Open de Australia y el Open de Nueva Zelanda, y poco después emigró para enfrentarse a los mejores jugadores del mundo. En Inglaterra derrotó al gran Harry Vardon y en 1923 ya estaba disputando el circuito que posteriormente se convertiría en el PGA Tour, donde logró 13 victorias.
Su sentido del espectáculo y su talento como artista le sirvieron para unir fuerzas con Walter Hagen y posteriormente con Gene Sarazen, con quienes recorrió el mundo dando exhibiciones de todo tipo (partidas match-play, espectáculos de trick-shots, etc.) en las que demostró su espectacular coordinación y su imaginación.
Entre sus trucos más célebres está aquel en el que se hacía pasar por un jugador pésimo que iba mejorando progresivamente su fallo (empezaba dando un “atmosférico”, seguía con distintos topazos, sockets y filazos, y acababa ejecutando un impacto perfecto), aunque también recurría a los trucos típicos en los que pegaba bolas posadas en distintas partes de la anatomía de voluntarios o ayudantes y contaba con un arsenal de adminículos de todo tipo como atrezzo para su espectáculo. Al australiano se le considera de manera unánime como el mejor artista de trick-shots de la historia y se le acreditaron 29 hoyos en uno, 11 de ellos en competición.
Kirkwood murió a los 73 años en EE. UU. en Stowe, Vermont, donde pasó sus últimos años como profesional del Stowe Country Club. Por suerte, aunque escasean los documentos que dan fe de su existencia, se conservan unos cuantos vídeos de los espectáculos de Kirkwood, como la exhibición “bajo techo” clásica en un local de reducidas dimensiones que os ofrecemos a continuación.
Además, en el inagotable archivo de British Pathé también contamos con otros dos divertidos vídeos: uno en el que Kirkwood bromea con el cámara para después estar a punto de desgraciarlo con un puntazo en el tee del 1 de una exhibición de golf y otro en el que el australiano interactúa con un sufrido caddie, que finalmente tiene que esquivar los bolazos de su jefe.
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