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Kaymer sobre aviso: los grandes desastres de la historia reciente de los majors

Redacción | 15 de junio de 2014

Si las predicciones de Kaymer acerca del tanteador con el que se ganaría este US Open se hicieran realidad, el alemán tendría que completar una vuelta de +16 para confirmar sus dotes de vidente y terminar con ocho golpes sobre el par del campo.

Esto quizás sea una exageración, pero bien haría Kaymer en no confiarse y vigilar atentamente todo lo que ocurre este domingo. En la historia reciente del golf existen muchos ejemplos de desastres y fatalidades más propias de la tragedia griega que han dado al traste con el sueño de muchos de ganar un major, incluso con una ventaja superior a los cinco golpes con los que parte Kaymer. Vamos a repasar algunos de los más relevantes.

• En el Masters de 1996, Greg Norman, que al igual que Kaymer había liderado el torneo durante los tres días anteriores, partía con seis golpes de ventaja con respecto a Nick Faldo y le bastaba con hacer el par del campo para llevarse su primera chaqueta verde. Sin embargo, el australiano se vio superado y terminó firmando 78 golpes y dejando el título en manos del inglés que, con 67 golpes, obtendría su sexto y último major. Norman nunca ganó el Masters y Australia tuvo que esperar hasta el 2012 para ver a su primer paisano enfundarse la chaqueta verde.

• En el Open Championship de 2012 otro australiano sufrió un duro castigo por parte de los dioses del golf. Adam Scott llegaba a los últimos cuatro hoyos de Royal Lytham and St. Annes con cuatro golpes de ventaja, pero decidió ponerle emoción al asunto y se echó cuatro bogeys consecutivos a la espalda. Ernie Els supo apreciar el gesto de Scott y, con un birdie en el 18, cerraba una vuelta de 68 golpes para llevarse su segunda jarra de clarete.

• También en el Open Championship, pero en 2003, Thomas Björn lideraba con tres golpes de ventaja y cuatro hoyos por jugar el torneo. Una situación que podríamos denominar ideal, pero el jugador danés se lió en el hoyo 15 cometiendo un bogey y aunque no parecía que tuviera que preocuparse de nada, en el hoyo 16 la cosa cambió. Björn se fue al bunker y necesitó tres golpes para salir. Doble bogey en el 16, bogey en el 17 y primer y único major para Ben Curtis que debutaba en el Open con un regalo de un gran danés.

• Disputando el US Open en Winged Foot en 2006, Phil Mickelson se encontraba a un solo hoyo de ganar su primer US Open y tercer major consecutivo, pero su primer golpe no cogió calle y terminó haciendo un doble bogey y entregando el título a Geoff Ogilvy por un sólo golpe. Al terminar Mickelson dijo “soy un idiota”, algo que también debieron de pensar Colin Montgomery y Jim Furyk, quienes, con opciones de ganar también el torneo, se vinieron abajo igual que Lefty y no fueron capaces de llevarse el triunfo.

• Augusta, 2011. Rory McIlroy asombra al mundo en sus tres primeras vueltas y sale el domingo con cuatro golpes de ventaja. Desde el drive del hoyo 10 hasta su salida del Amen Corner, Rory visitó los alrededores del campo mostrando las casas que se encuentran por allí, hizo cuatro putts, golpeó un árbol y vio como las esperanzas de ganar su primer major desaparecían antes de llegar al hoyo 14. Schwartzel aprovechó el colapso de Rory para llevarse un de los Masters más disputados y bonitos de la historia.

• Y para terminar el desastre de los desastres. El Open Championship de 1999 se conoce más por la forma que tuvo de perderlo Jean Van de Velde que por ser el primer y único major de Paul Lawrie. A falta de un hoyo, el francés tenía una cómoda ventaja de tres golpes que parecía suficiente para llevarse la victoria. Sin embargo, su tercer golpe se fue al agua y por un momento Van de Velde consideró incluso jugar la bola. Al final dropó y su siguiente golpe se fue al bunker. Triple bogey y al playoff con Justin Leonard y Paul Lawrie. que al final se llevó el triunfo, levantando 10 golpes de diferencia ese domingo para completar la mayor remontada de la historia del Open Británico.

Ahora es cuestión de que Kaymer tome nota porque nosotros ya hemos hecho nuestra particular versión del “cuídate de los idus de marzo” con el que un invidente intentó advertir a Julio César. Esperemos que la historia no acabe igual.

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