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Zona Pro

La base para domar al Augusta National

Enrique Soto | 21 de marzo de 2014

En el año 2001, el Augusta National añadió unas quinientas yardas de longitud al recorrido en el que se compite en el Masters. Esas modificaciones, en una de las sedes más emblemáticas que existen en el golf, levantó críticas, como cada vez que se cambia algo admirado durante tanto tiempo. La idea de Booby Jones y Clifford Roberts se vio en la necesidad de adaptarse al presente: más potencia, más wedges, más agresividad hacia las banderas. Quizá todo empezara con aquel menos dieciocho de Tiger Woods en el 97 o quizá los hombres vestidos de verde comprobaran que el campo se jugaba muy distinto a sus comienzos.

Cuando uno echa un vistazo a los ganadores allí durante las últimas ediciones disputadas (Adam Scott, Bubba Watson, Charl Schwartzel, Phil Mickelson y Ángel Cabrera) puede hallar un factor común en todos ellos: generan una velocidad en la cabeza del palo muy superior a la media. En otras palabras, son capaces de ir muy largos desde el tee o les cuesta menos afrontar un segundo golpe con un hierro en las manos. Este factor común ha sido corroborado por Adam Scott hace unas horas, antes del comienzo del Arnold Palmer Invitational.

“El drive se ha convertido en un factor mucho más importante en Augusta desde que competí allí por primera vez, ya que el campo se está volviendo más estrecho”, declaró. “Un mal drive se penaliza ahora más que nunca. Eso no solo significa pegarla hacia los árboles, sino incluso terminar en el lado malo de la calle. No conozco las estadísticas, pero encuentro a Augusta muy difícil de jugar sino me dejo una gran posición desde el tee”.

Como muestra, un botón: “En el hoyo once se convierte en una bestia si no coges la calle. Tienes un hierro cuatro fuerte o un hierro cinco hasta el green, y eso si tienes suerte y estás en la calle. Creo que la precisión con el driver es un factor mucho más importante que cuando comencé a jugar en 2002. Todo lo que me decían entonces es que mi juego corto tenía que estar en muy buena forma si quería una oportunidad. Ahora el Augusta National está pidiendo más que cojas el lado bueno de las calles”.

Y no se trata tanto de calles cogidas, sino de efectividad desde el tee. El propio Scott alcanzó solo un 57% en regulación durante su victoria en 2013 (frente al 65% del resto de participantes), pero sus errores no fueron ni mucho menos catastróficos. El rough, por lo menos, sigue siendo amable durante el Masters. Eso sí, su promedio de casi 300 yardas fue todo un alivio para afrontar cada uno de los pares cuatro o cinco. Augusta es más largo y ellos, los pegadores, cuentan en sus drives con una ventaja más importante que nunca.

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