Tras la disputa del primer World Golf Championship de la temporada, el PGA Tour comienza el llamado “Florida Swing”, que le llevará a citas tan relevantes como Doral, Innisbrook o Bay Hill. Más importante aún es que esta semana comienza marzo, el mes que los mejores jugadores del mundo han señalado como clave en su preparación para el Masters. Para ellos no se trata tanto del número de victorias en las pruebas regulares del circuito, sino de cazar uno de esos cuatro grandes trofeos en Augusta, Pinehurst, Royal Liverpool o Valhalla. Su puesta a punto les ha reunido a todos en el Honda Classic, en el Champion Course del PGA National.
Es la hora de la verdad porque Tiger vuelve a la competición tras un par de torneos desafortunados (en Torrey Pines y el Emirates Golf Club), así como compromisos con patrocinadores o demás eventos publicitarios. Renunció a acudir a Dove Mountain y a otras citas del circuito para prepararse a conciencia para Augusta (“Estamos trabajando para esa semana en abril”, declaró hace poco). Las dudas sobre su juego han vuelto a levantarse y le acechan desde su precisión con el driver, su talón de Aquiles particular, hasta uno de sus puntos fuertes en 2013, el juego corto. La bestia parece dormida, pero nos ha demostrado a lo largo de su carrera que es capaz de despertar rápidamente. La tendencia que coja su temporada bien podría depender de lo que haga esta semana en Florida.
Muy similar al calendario del Tigre es el de Adam Scott, el jugador que se vistió de verde hace casi un año y que demostró no estar ni mucho menos saciado como profesional. El australiano sigue pensando con insistencia en los grandes y ha descansado a conciencia para comenzar con fuerza su verdadera temporada. “He jugado hace relativamente poco en Hawaii, hace seis semanas, por lo que mi descanso ha sido en realidad más corto que el año pasado”, declaró en la previa del campeonato. “Las últimas tres semanas las he pasado jugando y la pasada estuve poniendo todo a punto para llegar a un buen nivel. No he competido, pero he trabajado en todas las áreas de mi juego, por lo que espero no estar nada oxidado”.
Son dos de los grandes nombres que se enfrentarán a la Trampa del Oso, los hoyos 15, 16 y 17 del Champions Course. Michael Thompson se impuso en este escenario hace doce meses con un acumulado de menos nueve, lo que da un indicio de las dificultades que plantea este recorrido. Uno de los que sin duda estará más deseoso de resarcirse de su última actuación es Rory McIlroy, que se retiró por un presunto dolor de muelas cuando perdió el control de su ronda en la segunda jornada. El norirlandés ha resuelto muchos problemas desde entonces, tanto de su vida personal como de lo que le acontecen en el campo, y llega a Florida dispuesto a continuar la racha que comenzó en 2011, es decir, un grande por año. Estuvo cerca de ganar en Abu Dhabi y en el Emirates y ha vuelto a recuperar una de sus armas más poderosas: sus descomunales drives.
A este anticipo de lo que acontecerá en las grandes citas se unen jugadores que pasan por buena forma y otros que esperan alcanzarla dentro de bien poco, como Henrik Stenson, Phil Mickelson o Zach Johnson, todos ellos dentro de los diez mejores del Ranking Mundial; así como los que rindieron a gran nivel en el desierto de Arizona, como Graeme McDowell, Rickie Fowler o Louis Oosthuizen. Dos españoles saldrán mañana entre ellos: Sergio García y Gonzalo Fernández-Castaño. El castellonense llega en una dinámica muy positiva tras su triunfo en Catar, dispuesto a demostrar que su falta de triunfos la pasada campaña en América fue un accidente. El madrileño, por su parte, espera que el corte que superó en Riviera encuentre un escalón más alto en su primera temporada a tiempo completo en el PGA Tour.
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