El pasado 17 de junio finalizó la última edición del US Open en el Olympic Club de San Francisco. Más allá de la importante victoria de Webb Simpson, no nos equivocaríamos si dijéramos que la noticia más comentada del torneo fue la participación del golfista discapacitado Casey Martin. Han sido innumerables los artículos publicados alabando su capacidad de superación, incluyendo las declaraciones de su excompañero de equipo en la Universidad de Stanford, Tiger Woods. El reconocimiento público que ha obtenido Martin ha sido mayor si cabe al ver que, a pesar de fallar el corte por un solo golpe, su rendimiento ha sido superior al de los números 1 y 2 del mundo, Luke Donald y Rory McIlroy.
Afectado desde su juventud por una rara enfermedad circulatoria congénita en su pierna derecha (síndrome de Klippel-Trenaunay-Weber) que le provoca una ostensible y dolorosa cojera, Martin se vio obligado a demandar al PGA Tour ante los tribunales del Estado de Oregón en el año 1997 porque, a pesar de la degeneración ósea y articular que sufría, el principal circuito norteamericano le negó el derecho a jugar en buggy la escuela de clasificación de aquel año. Tras los sucesivos recursos del PGA Tour, los tribunales le dieron una y otra vez la razón a Martin hasta que el caso fue recurrido por el circuito norteamericano ante el Tribunal Supremo.
Los argumentos esgrimidos por el PGA Tour ante la última instancia judicial de los EE. UU.se basaban en que andar era una parte inseparable del golf, que formaba parte del «espíritu» del juego y que facilitar un buggy a cualquier jugador implicaba concederle un ventaja significativa con respecto al resto. La realidad, reconocida al cabo de los años, era que el PGA Tour del todavía comisionado Tim Finchem temía que se produjera una «invasión» de golfistas discapacitados que pidieran jugar en buggy en ese circuito; las declaraciones de Arnold Palmer y Jack Nicklaus contra Martin en este vídeo así lo dejaban entrever (aunque es recomendable la visión completa del reportaje, estas se producen en el minuto 03:15)
Los jueces del Tribunal Supremo de los EEUU no creyeron lo alegado por el PGA Tour, declararon que la única parte esencial del juego del golf era golpear la bola y le dieron la razón de forma definitiva a Martin. Desde ese día, tal y como Tim Finchem explica en el minuto 05:51 del vídeo, el PGA Tour permite el uso del buggy a aquellos jugadores que lo necesiten de tal manera que, sin él, no podrían jugar a golf.
Las sociedades modernas han progresado considerablemente en la integración de los discapacitados en las últimas décadas. De políticas basadas en la más pura discriminación se ha pasado a intentar que participen en todas los aspectos de la vida cotidiana. Comparten clase en los colegios con los niños no discapacitados, lo que permite a estos últimos ser educados haciendo hincapié en la tolerancia y la empatía, y también empiezan a romper tabúes sobre su participación en eventos deportivos junto a no discapacitados. El caso de Casey Martin no es el único; entre otros, ha gozado de mucha publicidad la lucha de Oscar Pistorius, un atleta que perdió las dos piernas cuando una lancha le pasó por encima y se las seccionó. Este sprinter tuvo que demandar a la IAAF ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en 2008 para que se le reconociese el derecho a participar en eventos junto a no discapacitados. En el ámbito del golf también es conocida la figura del jugador con una sola pierna Manuel de los Santos o la de Héctor Manley, del que ya hablamos en un artículo de Crónica Golf. En cualquier caso, estos deportistas constituyen para muchos de nosotros un ejemplo de afán de superación y de tesón digno de elogio, y los esfuerzos de los estamentos deberían ir en el sentido de facilitar la práctica deportiva a estas personas en vez de obligarlos a ganarse este derecho en los tribunales.
Néstor López-Garín Sexmilo es un jugador del Goiburu Golf Club. Además, es discapacitado físico y forma parte de la sección de golf adaptado de ese club. Los objetivos de dicha sección son «contribuir en la ayuda y el fomento del golf adaptado así como su integración y normalización». En 2005 le detectaron un tumor canceroso en la pierna izquierda, no tratable con quimioterapia. Ello obligó a los cirujanos a «instalar» una gran prótesis en lugar del hueso afectado, que se tuvo que extirpar. Dispone del preceptivo documento de la EDGA (European Disabled Golf Association), institución apoyada por el R&A, que le habilita a usar un buggy para desplazarse por el campo porque, de otra manera, no podría jugar a golf.
El pasado mes de mayo, Néstor cometió el «error» de querer jugar el Campeonato de Dobles que se iba a celebrar en el cercano Real Club de Golf de San Sebastián (Jaizkibel). Al intentar formalizar la inscripción en el mismo, se le informó de que estaban prohibidos los buggies y que, en caso de apuntarse y usarlo para jugar su vuelta, quedaría automáticamente descalificado. De nada sirvieron las explicaciones sobre su discapacidad física y su acreditación del EDGA. Sin entender muy bien cual era el problema, pensó que debía ser un error del club y confió en que, apelando a la RFEG, conseguiría reconducir una situación que le parecía esperpéntica porque, al negarle el buggy, se le estaban negando «de facto» la participación en el torneo. Por ello, efectuaron una reclamación al Comité Técnico de Reglas de la RFEG y esperaron el resultado.
Cuando hace pocos días Néstor recibió la respuesta de dicho Comité, su incredulidad inicial se tornó en decepción. No solo le confirmaban que no podía usar un buggy en el RCGSS (Jaizkibel) sino que incluso le recomendaban no intentar participar en competiciones de jugadores no discapacitados en las que los buggies estuvieran prohibidos y ceñirse a las pruebas específicas para jugadores discapacitados.
Más allá del texto de la Circular 39/08, reproducida en la resolución, habían dos párrafos concretos de la misma que le llamaban poderosamente la atención. El primero de ellos decía:
Este Comité Técnico de Reglas de esta Real Federación Española de Golf considera que un jugador que compite en coche, sea cual sea la razón que justifique su utilización, obtiene con ello una ventaja indebida sobre todos y cada uno de los demás jugadores que compiten andando.
El subrayado, que es del autor de este artículo, deja claro que no importa si un jugador discapacitado físico lo es por tener una movilidad limitada en la muñeca o porque le faltan las dos piernas; parece que, sea cual sea la discapacidad, el uso del buggy es un elemento que le pone en ventaja con respecto a los demás. Se puede llegar a razonar que permitir su uso a un jugador que tiene una movilidad limitada en la muñeca sería, efectivamente, proporcionarle un ventaja indebida. En cambio, es difícil imaginar una sola razón que pueda llegar a hacer pensar que un jugador sin las dos piernas vaya a obtener una ventaja indebida por usar un buggy. Más bien al contrario, lo único que hace el buggy es igualarlo al resto de jugadores, máxime cuando está claro que prohibirle el uso de ese medio de transporte le va a impedir participar en el torneo.
El segundo párrafo que sorprendió a Néstor decía lo siguiente:
Dar una ventaja a un jugador respecto de otros puede resultar siempre injusto aunque esa ventaja no sea arbitraria o caprichosa. Por ello, y porque en este deporte (y en cualquier otro) siempre se debe competir en condiciones de igualdad entre todos los competidores, es por lo que existe y está reglado el juego de Golf Adaptado y existen y están regladas las competiciones Paralímpicas.
El razonamiento se articula de la siguiente manera: basándose en la dudosa afirmación de que el uso del buggy es injusto bajo cualquier circunstancia, incluso cuando está justificado, se utiliza la palabra «igualdad» para «invitar» a los jugadores discapacitados físicos a no participar en los torneos para no discapacitados cuando el uso del buggy esté prohibido. La sensación de discriminación se refuerza cuando se lee la normativa sobre buggies de los torneos de golf adaptado:
La idea general es que los buggies solo están permitidos en torneos para aquellos que tengan una necesidad urgente o absoluta relacionada con la discapacidad que les permite participar. Los jugadores habilitados debido a afecciones en los miembros inferiores, neurológicas o de equilibrio deberán tener un buggy.
La pregunta sería, ¿porqué el uso del buggy es una ventaja indebida cuando lo usa un discapacitado físico en un torneo de no discapacitados, y no lo es cuando lo usa en un torneo de golf adaptado? La diferencia de capacidades entre un jugador de golf discapacitado y un jugador sin discapacidad es, con seguridad, mucho mayor que la que existe entre dos jugadores discapacitados físicos. Resulta cuando menos sorprendente ver que no se permite a un jugador sin piernas igualarse con un jugador no discapacitado pero sí se le permite igualarse a un jugador con una movilidad limitada en la muñeca.
El segundo ejemplo de cómo se ha perdido el norte en este asunto también tiene nombre: Juan Postigo Arce. Este joven jugador, hándicap 8, es uno de los mejores exponentes del golf adaptado de este país. Campeón de la Copa de España de Golf Adaptado de 2010, subcampeón de España de Golf Adaptado 2011, campeón de 1ª categoría del Abierto de Madrid 2011 o primer clasificado en el ranking nacional de golf adaptado para el Campeonato de Europa de esta especialidad son algunas de sus credenciales. Un problema congénito hizo que una de sus piernas no se desarrollara, por lo que debe utilizar una prótesis y muletas. En 2011, Juan Postigo cometió el mismo error que Néstor; querer jugar un torneo en el Club de Golf de Zuasti en el que estaban prohibidos los buggies. Siguiendo el criterio marcado por el Comité Técnico de la RFEG en la circular 39/08, se le obligó a jugar el torneo con muletas.
¿Es este el concepto de «igualdad» que tiene el Comité Técnico de Reglas de la RFEG? ¿Es este el concepto de integración de los jugadores discapacitados que desea transmitir la RFEG? Ya hace 14 años que a Casey Martin se le permitió usar un buggy en los torneos en los que participaba. Los campeonatos del PGA Tour no se han convertido en un hervidero de jugadores con cochecitos y solo Eric Compton, doble trasplantado de corazón, hace un uso esporádico de él. Mientras tanto, en España seguimos instalados en el miedo. El Comité Técnico de Reglas de la RFEG debería empezar a aplicar de forma valiente a la normativa sobre buggies el principio que rige en las reglas de golf para jugadores discapacitados, a saber:
Al modificar las Reglas de Golf para jugadores con discapacidades, el resultado deseado debería permitir al jugador discapacitado jugar equitativamente con un individuo con capacidades completas o con un golfista con otro tipo de discapacidad.
Si un jugador discapacitado no puede jugar a golf sin la ayuda de un buggy, se le debería permitir usarlo, sean cuales sean las circunstancias. Nada en las reglas de golf dice que no pueda ser así y solo lo impide la interpretación excesivamente rígida que de ellas hace el Comité Técnico de Reglas de la RFEG.
¿Hará falta un nuevo Casey Martin en España? Eso está en manos de los estamentos que rigen este deporte. Si el camino de la buena voluntad no es el elegido por ellos será triste comprobar que, a pesar de su corta edad, los niños que tienen que convivir día a día con sus compañeros discapacitados en los colegios españoles se comportan con menos prejuicios y mayor tolerancia que los adultos que, supuestamente, les tienen que dar ejemplo.
10 comentarios a “La RFEG y la discriminación de los golfistas discapacitados”
Hola, yo soy otro de esos jugadores a los que la federación pretende «integrar» con torneos especiales para discapacitados.
Yo también necesito buggy y me apunte hace cuatro años al campeonato de España de 3ª categoría y el director de torneo me hizo jugar andando argumentando los mismos motivos, con lo que el segundo día iba rezando para no pasar el corte. Así es mas fácil, el único que jugaba en condición de inferioridad era yo, tengo medical pass pero al parecer eso solo sirve para que algunas conciencias se tranquilicen.
En mi club nadie pone ningún tipo de objeción a que yo juegue en buggy aunque no este permitido en algún torneo, incluso la federación de castilla y león me ha permitido jugar en algún torneo con buggy aunque no estuvieran permitidos.
Hola
Yo soy jugador discapacitado, que además tiene medical pass también, y al leer este tipo de noticias, la verdad es que, la palabra indignación se queda realmente corta.
Es increíble que la institución que debe velar porque el golf sea para todos a nivel nacional, sea a la postre la primera que pone dificultadas para que eso no se cumpla; a no ser que la razón sea por quedar bien y poder salir en las fotos al lado de Sergio Garcia.
Es indígnate que haya hecho una campaña en cartelería, distribuyéndola por todos los clubes y canchas, con el lema ¿mi handicap? ¿y el tuyo?
Después de leer el artículo, cualquiera con dos dedos de frete, con o sin discapacidad, podría responder a esas preguntas, ¿mi hándicap?, ser discapacitado, ¿y el tuyo RFEG?, quizás no querer vernos en los campos, salvo en competiciones especificas para nosotros y mientras tenernos recluidos.
Y más gracioso es ver el texto que acompaña la noticia en la web de la RFEG, sobre la campaña de promoción de golf adaptado, «En el citado póster aparece un jugador de golf con discapacidad que, tras citar su hándicap de juego, pregunta ‘¿Cuál es el tuyo?», yo de verdad y llevo desde que el Golf Adaptado comenzó en la FGM, que fue la que primero apostó y lo sigue haciendo, acercar e integrar a TODOS las personas con discapacidad y normalizar esta situación socialmente, y nunca me he encontrado a este jugador por ningún sitio. ¿Tanto le constaría a la RFEG utilizar la imagen de un verdadero amputado, para mostrar la discapacidad y la habilidad en el juego, que han tenido que usar una persona con el brazo dentro del polo para simular?
Mención aparte, es el tema del Medical Pass. Para el que no lo sepa, el Medical Pass es un documento que otorga la EDGA (European Disable Golf Association), que no deja de ser una entidad privada, con mucho peso en Europa, pero privada; bajo unos parámetros totalmente subjetivos, donde los beneficiados del “carnet” son aquellos en los que su discapacidad influye en el swing de golf. Con esta medida, se incumple la premisa que el golf es para todos, y además crea discapacitados de primera y de segunda, otro motivo más de discriminación, cuando la función de una Federación de cualquier deporte, es el acercamiento y la promoción de ese deporte a todas las personas. Pues bajo estas premisas, la RFEG se somete a los designios de esta entidad, y firman un carnet que solo sirve para cuando, esta entidad privada organiza un torneo. Sres de la RFEG, ¿acaso somos discapacitados a tiempo parcial?
Otro de los bastiones que tanto defienden y sacan pecho es la creación de escuelas especiales, de las que tienen más de 30 repartidas a lo largo de la geografía, que dicho así, parece que son los mas socialmente responsables del deporte, pero si rascamos un poco más, nos damos cuenta de la realidad. Tienen más de 30 escuelas, 100% patrocinadas por REALE, pero para jugadores con discapacidad intelectual, jugadores que cuando la RFEG organiza su campeonato más importante, el Campeonato de España, no pueden participar porque, la entidad privada a la que rinden pleitesía, no permite que participen discapacitados intelectuales en sus competiciones, entonces llega la pregunta, ¿para qué creas escuelas que fomentan el golf, si después no pueden participar?, Incomprensible. ¿No tendrían que defender los intereses de todos los jugadores con discapacidad?, ¿Cuántas escuelas han creado para crear y tecnificar jugadores con discapacidad física, que son los que pueden participara en sus pruebas?..
Con esto y con alguna cosa más, se puede afirmar que el golf adaptado en la RFEG es como se dice en términos informáticos, un verdadero fake, y la integración se utiliza únicamente para obtener dinero de patrocinadores privados e invertir una parte en ese proyecto, pero otra mucha más grande, en otro tipo de torneos, y de esta manera pensar que están haciendo una labor socialmente correcta que como ahora está de moda…
Estimados Lordstout y Pacabo:
Muchas gracias por vuestra exposición, que arroja más luz sobre ciertos aspectos del problema que se nos habían escapado. Confiamos en que esto no se quede aquí y podamos seguir recabando información y avanzando en la difusión de este problema.
Un abrazo
Óscar Díaz
Como autor del artículo, me uno a los agradecimientos de Óscar por vuestros comentarios. Mi intención es precisamente intentar acabar con la hipocresía oficial que rodea a este tema y ayudar a que exista una integración REAL de los golfistas discapacitados en cualquier tipo de torneo. Está claro que, a día de hoy, la RFEG no ha dado ni un solo paso en ese sentido, por lo que no se pueden quejar de la imagen (por otro lado, real) que están dando.
Un fuerte abrazo
No salgo de mi sorpresa al leer estas noticias.
Contáis con todo mi apoyo.
Buenas, yo tengo handicap 23 y tengo una discapacidad con medical pass donde indica que puedo utilizar buggy en los torneos federativos de golf adaptado. Mi ilusion es jugar el absoluto de cuarta categoria pero no puedo hacerlo andando cuando he preguntado me han dicho que de buggy nada, que el resto de jugadores se iba a sentir en peores condiciones que las mias. Se apoyan en una normativa del R&SA, pero si estan equivocados hay que cambiar esa normativa. Ya las condiciones deben de ser iguales para los iguales, y por desgracia para nosotros no somos iguales a las personas que no tienen ninguna discapacidad. La RFEG deberia analizarlo para que todos los jugadores tengamos las mismas posibilidades. La contestacion que le dan a Nestor es de verguenza y para pensar que el golf sigue anclado en los parametros de elitismo y exclusividad que ahora no estan de moda hacerlos publicos, pero que por la respuesta se pueden leer entre lineas.
un saludo y a ponerse las pilas
Hola, José:
No hay ninguna normativa del R&A que te prohíba jugar con buggy; es exclusivamente la interpretación del Comité de Reglas de la RFEG la que te lo impide. El R&A ya dijo en su momento que si Casey Martin venía a jugar el Open Championship, le dejarían usar buggy.
Parece que hay personas con muy poca sensibilidad en la RFEG, a las que les cuesta mucho ponerse en vuestro lugar. Como ves, nuestro compromiso está en intentar que esta anacrónica visión de los deportistas discapacitados cambie, y esperamos tener éxito algún día.
Un saludo
Después de todo lo leido, mi asombro e indignación a las decisiones tomadas por el Club y la RFEG, aunque ya veo que es repetitivo.
Está claro, que no son pruebas abiertas para todos los que quieran jugar este tipo de Torneos, que deberian llamarse «Superman’s Open».
Mi apoyo incondicional.
Saludos.
QUÉ VERGÜENZA…!!
CONTÁIS CON MI APOYO
[…] entender cuando lee en Mi Blog de Golf , del mismo autor que hace ya más de un año escribía en este artículo, en el que no sólo nos comentaba cómo no le habían dejado a Néstor López-Garín […]
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