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Especial Solheim Cup

La Solheim Cup del desparpajo

Óscar Díaz | 16 de agosto de 2013

Carlota Ciganda, en una de las vueltas de práctica de la Solheim Cup 2013 (foto de Tristan Jones/LET)

La jugadora de golf perfecta debería tener la proporción adecuada de calidad técnica y talento, ese concepto inasible al que recurrimos con tanta frecuencia para definir ciertas destrezas innatas. Pero la guinda de este pastel deportivo lo pone el carácter, la fortaleza mental que permite rendir bajo la máxima presión en los escenarios más hostiles y en las situaciones más desesperadas, el desparpajo con el que se afrontan dichos retos. Y si hablamos de desparpajo, el equipo europeo de la Solheim Cup va sobrado.

Mucho se ha hablado del número de novatas que conforman este año el combinado europeo y del relevo generacional que se ha producido, pero a nadie se le escapa que las rookies, encabezadas por las españolas Carlota Ciganda y Beatriz Recari, son unas “principiantes” resabiadas y con ganas de guerra.

Tanto da que la capitana local haya sacado el máximo partido posible a sus atribuciones para amoldar el Colorado Golf Club a las características de sus jugadoras. Meg Mallon ha decidido convertir las calles en auténticas autopistas para favorecer la contundencia de las suyas en el campo más largo que jamás ha acogido una Solheim Cup. Lincicome, Thompson, Piller y Korda están en el top 10 de mayores pegadoras del LPGA Tour, y Lang, Lewis o Wie tampoco son mancas; pero en el bando europeo Jodi Ewart-Shadoff, Caroline Hedwall, Giulia Sergas o Carlota Ciganda no van a rehuir el cuerpo a cuerpo con los palos más largos de la bolsa.

Más cerca de la bandera, los ondulados greens del campo se antojarán decisivos y, aparentemente, las estadounidenses sacan cierta ventaja al combinado europeo, pero dicho favoritismo puede convertirse en un lastre en los momentos cruciales si los putts no entran. Y si no, que se lo digan a sus compatriotas en la última Ryder en Medinah durante los individiuales.

Reforzadas en su papel de underdogs (o “no favoritas”, por así decirlo) y con el vivo recuerdo de la emocionantísima Solheim Cup de Irlanda, las europeas no tienen nada que perder. Todas ellas tienen muy presente el pequeño milagro que protagonizaron Azahara Muñoz, Caroline Hedwall y Suzann Pettersen en aquel maravilloso crescendo de emociones y juego que culminó en una victoria histórica. Todas ellas, ya sean novatas o veteranas, querrían verse en esa misma situación, afrontando el putt definitivo en campo contrario y con la Solheim Cup en juego. Y ese putt entrará o no, porque este deporte es caprichoso, pero nada más se le podrá exigir a quien todo lo ha dado.

Hasta entonces, disfrutemos de tres días de competición pura, de emoción, garra, calidad, carácter y desparpajo, mucho desparpajo.

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