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Zona Pro

Las dudas salen a la superficie

Enrique Soto | 04 de octubre de 2013

El viento soplaba a favor de Europa Continental: Ilonen y Olesen eran la pareja rocosa que había planeado Olazábal, fuertes y seguros; Joost Luiten solo tenía que recurrir a su repertorio de los últimos dos meses para vencer con claridad; Gonzalo y Colsaerts arrasaban a base de talento y desparpajo… Pocas dudas emergían a la superficie en el bando azul, ya que parecía una cuestión de tiempo que Molinari y Manassero sacaran lo mejor de sí mismos, así como Björn, que simplemente había tenido un mal primer día. El tiempo corría su favor, poniendo fin a una racha de seis ediciones del Seve Trophy sin victorias. El match play, sin embargo, había dirimido un curso diferente.

Gran Bretaña e Irlanda han ganado ya en escenarios bien distintos, tanto en Francia, en las dos últimas ediciones, como en España y dentro de sus islas. Los equipos que ha presentado han estado siempre lejos de ser los más fuertes, con ausencias tan relevantes como Westwood, Donald o el hombre más peligroso en un cara a cara, el señor Poulter. Pero a pesar de los cambios en los nombres, incluidos los capitanes, o a las circunstancias de juego, siempre se las han apañado para triunfar. No suelen existir demasiadas casualidades en este tipo de tendencias, a pesar de que el golf es uno de los deporte que más las sufre. Allí, apartados del continente, respiran por este tipo de enfrentamientos.

Puede que por ello David Lynn y Scott Jamieson, derrotados en la primera jornada por la mínima, supieran resurgir para plantear una batalla honesta, o que Donaldson y Warren olvidaran con una facilidad asombrosa los putts que no entraron frente a Gonzalo y Colsaerts. Precisamente aquellos que perdieron el jueves salieron a pelear con más ganas que cualquier otro de los participantes en este torneo. Eso, frente a todo, es el match play: la capacidad para levantarse tras un duro golpe, incluso aquellos inesperados.

Y ahora, como venidos de la nada, le llegaron a los de Olazábal. Ilonen y Olesen se fueron desinflando ante la brillantez de Paul Casey, sin duda el hombre fuerte entre los de Torrance. Tres birdies suyos y dos más de Simon Khan fueron suficientes para batir por 3&2 a una pareja desconfiada en los greenes. Tras ellos, les llegó el turno a los derrotados. Lynn y Jamieson espantaron las dudas de los inicios en el momento crucial, en los últimos hoyos de su partido frente a Molinari y Manassero. Llegaron perdiendo al 16 y salieron del 18 victoriosos gracias a dos birdies del escocés. Muy distinto fue el duelo de Donaldson y Warren contra Jiménez y Björn: simplemente, no hubo color. La pareja veterana no funciona, algo falta de chispa en un formato que exige birdies, no regularidad. Jamie hizo 29 golpes en nueve hoyos y el partido terminó con cuatro arriba y dos por jugar.

Una contienda que parecía clara para los continentales se había transformado en algo muy distinto; la superioridad era una sensación, no una certeza. Allí aparecieron de nuevo los dos hombres más en forma del campeonato para devolver a su equipo a un terreno más cómodo: Nicolas y Gonzalo, alfa y omega en los dos duelos que han disputado hasta ahora. En diez hoyos iban cinco arriba. Las metieron desde el bunker, aprochando, con putts largos y otros más cortos, posteriores a golpes precisos. Lawrie y Gallacher fueron los espectadores más cercanos a su exhibición. 6&5, aunque el punto podría haber subido al marcador aún más pronto.

El empate reflejaba la tendencia general del torneo: una jornada para el continente y otra para las islas. En el campo, solo Luiten y Bourdy frente a Fleetwood y Wood. El jueves fue el holandés quien llevó el peso del partido, pero hoy cogió los galones su compañero: dos birdies suyos les pusieron tres arriba en el tee del 15. Para patentar esa igualdad general, los ingleses respondieron con dos aciertos de Chris y, en el 18, el joven Tommy falló un putt de dos metros para rascar medio punto.

No hay un dominador claro de este torneo, a pesar de lo que decían el papel, el palmarés de los jugadores o la historia. Los próximos dos días son los que cuentan y no sería raro que algunas parejas se disolvieran para formar otras distintas. El punto que les separa (5½ a 4½) es una ilusión, no representa nada.

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