Si a un torneo como la Solheim Cup, emocionante de por sí, le sumamos un comienzo de jornada final con empate, el espectáculo está asegurado. Tras la segunda jornada, europeas y americanas igualan sus fuerzas con 8 puntos para cada equipo en el marcador global, el escenario ideal para un aficionado al golf ya que lo mejor está por llegar.
Tras una primera jornada concluida con 4,5 a 3,5 para las locales, la situación mejoraba pronto para las europeas. En los foursomes de la mañana, Caroline Hedwall y Sophie Gustafson conseguían un punto más frente a Angela Stanford y Stacy Lewis, dos jugadoras que en el día anterior no habían jugado ningún partido y que sufrieron la derrota más contundente de lo que va de Solheim 2011 (6&5).
Morgan Pressel y Ryann O’Toole vengarían a sus compañeras a los pocos minutos. Con Karen Stupples y Christel Boeljon en el bando europeo, las americanas sorprendían ganando los tramos de los hoyos 6-7-8 y 14-15-16 para concluir en éste último hoyo con un resultado de 3&2.
Con tablas en el parcial de la jornada y las europeas ganando por un punto en el total, Maria Hjorth y Anna Nordqvist ampliaban la ventaja para Europa. Las suecas firmaron un espectacular comienzo en el que sólo cedieron en el hoyo 3 frente a Brittany Lang y la veterana Juli Inkster. En el hoyo 12, su ventaja era ya de 4 hoyos por lo que sólo habría que esperar en qué hoyo se consumaba la victoria. Ocurriría en el 16, con un resultado de 3&2.
Después de su gran papel en los foursomes del viernes junto a Catriona Matthew, Azahara Muñoz volvió a repetir pareja y modalidad el sábado. A priori, Paula Creamer y Cristie Kerr supondrían un reto igual de complicado de batir que el del día anterior (Lewis-Stanford) y así se demostró en el campo.
En un partido muy igualado en todo momento, se viviría un final de infarto. En el 16, un birdie europeo igualaba el marcador a falta de dos hoyos. Lejos de lamentarse, las americanas se crecieron. En el 17 replicaban con otro acierto que parecía ser definitivo al llegar con 1 arriba al 18. Con la presión en el tejado europeo, fueron las estadounidenses las que peor jugaron este último hoyo cometiendo bogey. Un par de Muñoz y Matthew devolvía las tablas al marcador y repartía medio punto para cada equipo.
Concluían así los foursomes matutinos con 7 a 5 para Europa.
El dúo inglés formado por Melissa Reid y Laura Davies salió al campo consciente de la importancia que supondría un punto tempranero para ampliar el margen europeo y meter así presión extra a las americanas.
Michelle Wie y Brittany Lang serían sus rivales, que se convertirían posteriormente en víctimas. Desde los primeros hoyos, demostraron que estaba justificada la confianza depositada por la capitana Alison Nicholas en ambas a pesar de perder su punto en los fourballs del día anterior.
Con una Laura Davies inspiradísima, las europeas llegaron a ponerse 4 arriba a la altura del hoyo 6, un resultado que se mantuvo hasta el 9 y que se vio reducido en el 10 tras un birdie de Lang, la jugadora que más tiraba del carro en la pareja americana. En el 12, Reid respondía con un genial eagle que complicaba las aspiraciones estadounidenses, que se esfumaron por completo en el hoyo 15, escenario en el que se confirmaba la victoria europea con el que aumentaban su ventaja en el marcador hasta el 8 a 5.
A estas alturas de torneo, el resto de partidos presentaba resultados muy igualados en los que cabía esperar cualquier final. Así las cosas, no se podía descartar ni el 11-5 ni el 8-8 tras la conclusión de los fourballs de tarde.
En el partido Suzzane Pettersen-Caroline Hedwall contra Morgan Pressel- Christie Kerr, el marcador reflejaba empate en el ecuador del recorrido. En un precioso duelo entre las veteranas Pettersen y Kerr, serían las americanas las que tomaban la iniciativa en la segunda vuelta de Killen Castle. En el 12, habían atesorado ya una ventaja de dos hoyos que se dilató hasta el 14. Europa reducía distancias en el 15 y un hoyo más tarde, un estratosférico putt de Pettersen servía para establecer de nuevo el empate.
Sin embargo, éste sería el último hoyo para las europeas. Un birdie de Pressel en el 17 aseguraba medio punto para las americanas que finalmente acabaría siendo uno completo tras sendos pares en el 18. Marcador total, 8-6.
El siguiente partido no llegó al 18. Las americanas Stacy Lewis y Ryann O’Toole concluyeron su partido frente a Sandra Gal y Christel Boeljon en el 17 con un resultado de 2 hoyos arriba con uno por jugar. En el partido de debutantes en Solheim, las americanas llevaron siempre la iniciativa y llegaron a atesorar una ventaja de 3 hoyos haciendo inútiles los destellos de calidad europeos. Así, Estados Unidos se acercaba a Europa en el marcador. 8-7.
En el último partido, aquel que decidiría si los individuales del domingo comenzarían con ventaja europea o en empate, Azahara Muñoz defendía los colores europeos junto a la sueca Maria Hjorth. Brittany Lincicome y Paula Creamer hacían lo propio para Estados Unidos.
La malagueña llegaba con 1,5 puntos ganados de 2 posibles y en el hoyo 9, con Europa 1 arriba, todo parecía encaminado a que ampliara su registro debutante en Solheim.
Desafortunadamente para los intereses europeos, las americanas siguieron con la misma tónica que los partidos precedentes y fueron un rodillo en los nueve últimos hoyos. En tan solo seis hoyos, en el 15, el 1 arriba europeo se había convertido en 2 arriba para las americanas. La sombra de un 8-8 en el marcador global comenzaba a cernirse en el recorrido irlandés y se confirmaba en el 17 tras la última genialidad de Creamer.
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