El martes pasado, 3 de febrero, pudo ser un día importante para los caddies del PGA Tour. Mike Hicks, el hombre de la bolsa de Payne Stewart y Greg Norman, junto a otros 80 caddies más han presentado una demanda por valor de 50 millones de dólares contra el PGA Tour. Las razones, un quítame allá esos petos.
A pesar de que los jugadores son el principal foco de atención durante los torneos, con las cámaras fijándose constántemente en ellos, los caddies siempre están alrededor y son casi tan visibles como ellos. En la medida en la que las estrellas tienen sus propios sponsors y llevan su logos personalizados, los caddies se convierten en el pilar fundamental para que los patrocinadores del torneo y del circuito tengan más visibilidad, todo ello a través de los petos que portan y de cuya publicidad no reciben retribución alguna, algo de lo que parece que ya se han cansado.
En la demanda argumentan que obligarles a llevar los petos choca con a ley antitrust, ya que solo el circuito puede negociar la publicidad de los petos, además de resultarles económicamente muy perjudicial porque sus potenciales patrocinadores para llevar logos en la ropa o zapatos, dan precios muy bajos ya que lo más visible es el peto, que deja sus prendas ocultas y sin apenas exposición.
A pesar de que realmente no hay ninguna regla del PGA Tour que obligue a los caddies a llevar peto, en cada torneo deben firmar un contrato en el que sí que se les exige un determinado tipo de uniforme en el que está incluido. Además, exponen que también sufren la amenaza de ser expulsados de los torneos en caso de no llevar el peto, de presiones a jugadores para que despidan a los caddies que no quieren llevar los petos y amonestaciones a aquellos cuyos patrocinios individuales entran en conflicto con los sponsors principales del circuito.
En definitiva, toda una revolución que puede terminar costando mucho dinero al PGA Tour y cambiando la forma en la que veamos a los caddies en los torneos. Sin embargo, esto no ha hecho más que empezar y antes de que la demanda sea aceptada por el tribunal, el circuito puede intentar que se desestime con todo el arsenal de abogados que posee. Eso sí, como la demanda siga adelante, los abogados de los caddies podrán solicitar material sensible al circuito y llamar a declarar bajo juramento, con lo que el asunto tomaría otro cuerpo.
De momento, los caddies han conseguido con este tipo de acciones que mucha gente se fije más en ellos y veremos qué sucede en los próximos meses. Por lo pronto, el mítico Steve Williams, el hombre de la bolsa de Tiger Woods durante muchos años y recientemente de Adam Scott, ha respaldado la acción de sus colegas comentando que «es el momento de poner el asunto sobre la mesa». Un paso adelante para un colectivo que tiene más importancia de la que se le suele dar y que no solo están para medir distancias, elegir palos, sino que en muchos casos son el hombro donde llorar y el primero con el que compartir las alegrías en las largas semanas de viaje de las estrellas durante los torneos.
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