Esta mañana, justo antes de desayunar, le he echado un vistazo a Twitter para tener un poco de idea de qué había pasado durante la primera jornada del US Open (no hubo posibilidad de verla en directo) y comprobar si el león de Chambers Bay era tan fiero como lo pintaban. Dustin y Henrik liderando, normal, Sergio y Miguel Ángel en la pomada, estupendo, Ricky missing in action, raro, Tiger tercero por la cola, sin palabras. Según iba leyendo los tuits encadenados en el timeline iba creando una imagen mental de cómo había transcurrido el día, hasta que llegué a un par de retuits hechos a Billy Horschel que la modificaron.
Estos tuits son los siguientes:
What's disappointing about @usopengolf is the fans not being about to walk around the course/get close enough to most of the greens to cheer
— Billy Horschel (@BillyHo_Golf) junio 19, 2015
Fans are having a hard time walking the course. They can barely see anything from outside the ropes.
— Billy Horschel (@BillyHo_Golf) junio 19, 2015
I would be pissed if I paid a lot of money for tickets and could barely see the top players hit golf shots.
— Billy Horschel (@BillyHo_Golf) junio 19, 2015
I truly miss the cheers/roars when you hit a great shot. Especially if you can't see where it finished. I feed off the energy of the fans!
— Billy Horschel (@BillyHo_Golf) junio 19, 2015
En ellos, el actual campeón de la FedEx Cup lamenta que la organización del torneo no permita a los fans, a los asistentes, a caminar por el campo cerca de los jugadores ya que las cuerdas los separan en exceso (además de que hay escaso margen de maniobra por donde se puede transitar). Igualmente echa de menos la energía del público, sus gritos, ánimos y rugidos al pegar la bola, así como indica que estaría cabreado como un mono si después de pagar un montón de dinero por las entradas no pudiese disfrutar el torneo como se merece.
¿Cómo? ¿Un major con los aficionados en segunda o tercera línea? He echado un vistazo a las fotos oficiales del torneo en la web de la USGA y en la mayoría de aquellas que tienen el plano abierto apenas se ve gente. Sí en las gradas ubicadas en las zonas estratégicas, pero casi ninguno por el campo. Normal que Horschel eche de menos los griteríos de los aficionados y poder, como indica en uno de sus tuits, “alimentarse de su energía”. Confío en que esto haya sido una circunstancia de la primera jornada, jueves, día laborable, y que cambie durante el fin de semana.
La posibilidad de estar junto a los jugadores es una de las grandes diferencias del golf frente a otros deportes, y más si hablamos de torneos de la envergadura del US Open. El público acude al campo a ver, a acompañar, a animar, a los jugadores. A participar de sus gestas si sale cara y a sufrir con ellos si sale cruz. A recordar diez años después “¿Has visto el vídeo del chip de Tiger en el 16 de Augusta? Pues yo estaba ahí”. Y para eso es fundamental poder estar cerca de la acción. Recorrer dieciocho hoyos pegado a las cuerdas, estar a cinco metros de tus ídolos, ver como el pro prepara el golpe o lee el green, etc., son oportunidades que tenemos los aficionados y que en ocasiones se transforman en experiencias únicas. ¿Quién no ha ido a un torneo profesional, ha tenido la oportunidad de ver como un jugador hace tal o cual cosa justo a su lado y ha pensado “Anda, pues debería hacerlo así…” y después trata de imitarlo al siguiente sábado o domingo? Y si además sale bien, bingo.
Alejandro Nagy
Founder & manager golfindustria.es
Coordinador cgolfsostenible
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