Se planteaba apasionante el Bridgestone Invitational, tercero de los World Golf Championships, con multitud de subtramas ajenas a las puramente relacionadas con la competición: el estado de forma de Tiger y Mickelson, el regreso de Rory, las implicaciones Ryder de los últimos torneos del año… Y como dice el refranero castellano (en una versión que nos permitimos retocar para no ofender a las almas más sensibles), «si éramos pocos, alumbró la abuela»: durante el transcurso de la primera jornada Dustin Johnson hacía público un comunicado en el que anunciaba que se toma tres meses de permiso para afrontar asuntos personales y dinamitaba mediáticamente el torneo.
Pero el «affaire Johnson» merece su análisis y preferimos dedicarle su espacio para centrarnos aquí en lo ocurrido en el aspecto meramente deportivo, por eclipsado que esté.
Comanda la clasificación el australiano Marc Leishman, un jugador que demostró el año pasado en el Masters o este en el Open Championship que no teme los grandes escenarios y que aprovechó su precisión desde el tee y, sobre todo, su acierto con el putter para entregar un espectacular 64 que no suele ser muy habitual en el fiero Firestone Country Club.
Por detrás, a un golpe, un terceto cualificado compuesto por Ryan Moore (que no renuncia a la Ryder y podría dar más de un quebradero de cabeza a Tom Watson con un buen resultado en Akron y en Valhalla), Justin Rose y Charl Schwartzel, mientras que con 67 golpes asoman otros dos jugadores que luchan por un puesto en la Ryder, Francesco Molinari y Patrick Reed.
En cuanto a los españoles, Sergio García entregaba un gran 68 que le permitía finalizar en la novena plaza en un día en el que, como muchos de sus compañeros, aprovechó las buenas condiciones en las que se presentó el campo, algo más amable de lo habitual a causa de las lluvias caídas la noche anterior. Pese al viento y a las complicaciones que ofrece Firestone desde el tee, Sergio acababa muy satisfecho con su regularidad en un campo que hasta ahora no le ha dado muchas alegrías a lo largo de su carrera.
También bajo par, en la decimoséptima plaza junto a Rory McIlroy entre otros, aparece Miguel Ángel Jiménez, que fue un auténtico tiralíneas desde el tee de salida y aprovechó sus buenas posiciones iniciales para desplegar un gran juego que no siempre se vio recompensado.
Por detrás, Pablo Larrazábal terminaba con birdie para salvar un día de mucho sufrimiento y brega en el que su 71 le llevó a la trigésimo quinta plaza, mientras que Gonzalo Fernández-Castaño terminaba con un aparatoso 79 en el que llama la atención el quíntuple bogey del hoyo 3 (con tres bolas al agua). Lo mejor del día es su pundonor para restar dos golpes en el último tramo cuando su tarjeta ya iba bien cargada, y lo mejor del torneo es que aún tiene tres jornadas por delante para ganar terreno pese al tropiezo inicial.
Por último, el gran dominador del golf moderno, Tiger Woods, volvía a pisar uno de sus campos fetiche y salía del paso con un buen 68 en Firestone, un resultado que asienta sus opciones de defender el título que logró brillantemente el año pasado. Aun así, en sus primeros nueve hoyos Woods pareció disfrazarse de Phil Mickelson y alternó aciertos espectaculares con errores flagrantes fruto, en la mayoría de los casos, de su inseguridad desde el tee de salida. Luego, en la segunda mitad consiguió enderezar el rumbo y hubo menos movimiento en la tarjeta, una tranquilidad bienvenida para el californiano después de tanto trajín.
En el frente de la lucha por el número uno del mundo, tablas de momento entre Adam Scott y Rory McIlroy, ambos decimoséptimos con un golpe por debajo del par.
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