Es normal que el número uno del mundo llene las salas de prensa, pero las circunstancias que han rodeado su llegada al PGA Championship aseguraban el «no hay billetes» en la rueda de prensa que Rory McIlroy dio ayer en Whistling Straits. La lesión, la rivalidad con Jordan Spieth y la vuelta a los campos fueron, evidentemente, los principales focos de interés.
Evidentemente, las primeras preguntas se centraron en el tobillo del norirlandés y en su proceso de recuperación. McIlroy afirma estar completamente recuperado.
«Jugué 72 hoyos caminando en Portugal la semana pasada y así fue como me puse a prueba. Cuatro días seguidos, 72 hoyos jugados sin dolor, sin hinchazón, sin nada por el estilo. Entonces supimos que estábamos listos. Y si no hubiera superado esa prueba, no habría venido. Contemplamos la posibilidad de jugar el Bridgestone, pero tal vez no fuera buena idea hacerlo delante de toda la prensa y ante todo el mundo. Así que creímos que era mejor hacerlo en privado para ver qué tal reaccionaba el tobillo», explicaba McIlroy, que ha conseguido recortar una semana al plazo inicial de seis a ocho semanas de recuperación gracias a los cuidados de Steve McGregor y a los avances médicos.
No obstante, el norirlandés no tiene intención de cambiar sus costumbres y seguirá jugando al fútbol con sus amigos.
«A lo mejor tomo precauciones la próxima vez, porque me hice un esguince en el tobillo derecho a finales de 2014. Evidentemente, lo del izquierdo ha sido peor. Posiblemente me ponga tobilleras en las dos piernas. Pero aparte de esto, no voy a dejar de hacerlo. Disfruto de ese aspecto de mi vida, me gusta vivir con normalidad y es algo que he hecho desde chaval y no voy a dejar de hacerlo».
Tirando de estadísticas, en seis participaciones en el PGA Championship McIlroy acumula cinco top ten, cuatro top 5 y dos victorias, cifras que le convertirían en el máximo favorito si no llega a ser por la presencia de cualificados rivales y por las comillas a su candidatura que pone la lesión sufrida.
«Mi historial en el PGA Championship es el mejor de los cuatro grandes. Creo que la preparación de los campos en los que hemos jugado este torneo le va muy bien a mi juego, ya que recompensa pegarle bien al drive», recordaba el de Holywood. «Suele ser una prueba de golf muy justa y se suele ganar con una horquilla que va del -10 al -15. No se impide hacer birdies, pero el campo te penaliza si no pegas buenos golpes y hay que reconocerle el mérito a la PGA de América y a Kerry Haigh, que prepara el campo. Creo que hace un trabajo fantástico».
Evidentemente, la rivalidad con Jordan Spieth es uno de los principales ganchos de este torneo, aunque el respeto por el jugador texano fue el hilo conductor de las declaraciones del actual número uno del mundo.
«Jordan ha jugado fenomenal al golf durante los últimos doce meses. Y después de ganar los dos primeros majors del año y darse una gran oportunidad en St. Andrews, ha acaparado merecidamente la atención este año. Es una de las mejores temporadas que hemos visto desde hace mucho», resumía McIlroy. «Vivimos en un mundo que reacciona muy rápido y todo va tan deprisa que hace un año, después de que yo ganara este torneo, vivíamos en la era de Rory, y luego Jordan gana el Masters y llega la era de Jordan. Y en estos tiempos las eras duran seis meses en lugar de 20 años. Pero así es el mundo en que vivimos, con la instantaneidad de las redes sociales».
No obstante, McIlroy es consciente del valor que tiene lo logrado por Jordan Spieth y lo utiliza como aliciente y acicate.
«Cuando ves a alguien tener una temporada así, te motiva pero también te inspira. Creo que sus actuaciones en el Masters y el US Open, e incluso la de St. Andrews, donde se quedó muy cerca, fueron inspiradoras. Debe de sentirse muy orgulloso de cómo se manejó en St. Andrews, pese a todo lo que se habló del Grand Slam».
Y la pregunta parecía obligada. Dado el juego exhibido por Jordan Spieth y la situación actual del norirlandés, ¿quién es el mejor?
«Si tomamos como referencia este año, sería Jordan. Si cogemos los dos últimos años, sería un cara o cruz entre Jordan y yo. Es difícil. Ahí tenemos el ranking, pero es opinable. Cada cual va a dar importancia a diferentes aspectos del juego y si la gente prioriza las partes en las que yo soy más fuerte, entonces seré yo. Pero si otros dan más importancia a las características en las que él es más fuerte que yo, dirán que lo es él. En este momento es una cuestión de opiniones».
¿Y qué opina Rory McIlroy?
«Os lo digo cuando acabe la semana», remataba, provocando una carcajada en la sala de prensa.
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