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Zona Pro

McIlroy sigue asaltando el libro de récords

Óscar Díaz | 19 de junio de 2011

Logotipo del US Open 2011En un día en el que la USGA decidió ponerle emoción al torneo abriendo la puerta a un buen número de resultados bajos con su preparación del campo, Rory McIlroy se dedicó a reventar el libro de récords… y ya hay quien se atreve a decir (nada menos que Harrington) que el norirlandés superará el listón golfístico definitivo, el récord de majors de Jack Nicklaus.

Pese a la presión de ver cómo rivales de gran entidad como Lee Westwood o Jason Day ganaban terreno en la clasificación del torneo, el joven norirlandés se ciño a su plan de ataque y lo cumplió a la perfección: por el camino quedó el récord al resultado más bajo tras 54 hoyos en un US Open, con sus 199 golpes, y tras su birdie en el 14 también se convirtió en el primer jugador en alcanzar los 14 golpes bajo par en este major. McIlroy saca ocho golpes de ventaja al coreano Yang, a quien el putt traicionó por vez primera esta semana, y nueve al trío compuesto por Robert Garrigus, Jason Day y Lee Westwood.

Su vuelta de golf fue prácticamente perfecta después de salvar dos situaciones apuradas en los hoyos 3 y 4, con la única tacha del bogey en el hoyo 10 por el mismo exceso de ambición que le llevó a atacar el green en el hoyo 18 en la jornada del viernes. Su golpe en este par 3 protegido por agua salió cinco metros largo y se fue al búnker del fondo, desde donde no logró salvar el par. McIlroy respondió con un espectacular birdie en el 11, el hoyo más difícil del torneo, y su puñetazo al aire fue una representación gráfica del K.O. que estaba propinando a sus rivales deportivos.

Poco después, McIlroy subió el -14 al marcador en el hoyo 14 y sacó a relucir la gran madurez que ha acumulado en apenas doce meses desde que falló el corte en el US Open 2010 de Pebble Beach, jugando de manera inteligente e impecable (con un gran par salvado en el 17, otro de los “cocos” de la jornada de ayer). El norirlandés se refería a esta circunstancia en la rueda de prensa posterior.

“Sí, creo que he cambiado en gran medida. He madurado como golfista y todas las experiencias que he tenido desde el año pasado por estas fechas me han ayudado muchísimo. Ahora me conozco mejor y he aprendido mucho de mi juego. Estar en cabeza en seis de las siete rondas de los majors disputados este año es genial, aunque genera una presión adicional. Sin duda, pienso con más claridad en el campo de golf y tomo mejores decisiones”.

McIlroy volvió a acaparar el protagonismo en una jornada del movimiento en la que Lee Westwood y Jason Day subieron dos espectaculares 65 al marcador, Fredrik Jacobson y Webb Simpson se desmarcaron con dos vueltas de 66 (algún mal espíritu le tiene ojeriza a Simpson, que sufrió otra penalización misteriosa por bola movida en green) y jugadores como Garrigus, García (del que hablamos en la crónica de la jornada que hemos dedicado a los españoles), Kuchar y Kim, resultados impropios de un US Open atemperado por el efecto de las lluvias y por las directrices de la USGA, que pretendiendo abrir el torneo han conseguido cerrarlo un poco más.

Ya solo falta ver cuántos récords se lleva por delante McIlroy en esta cuarta jornada… y qué efecto tiene la irrupción definitiva del astro norirlandés en el panorama internacional. Tiger, ahí tienes la motivación que necesitabas.

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