Tan importante como ganar con tu mejor versión es hacerlo cuando las cosas se complican. Eso es lo que está demostrando Phil Mickelson en las últimas dos semanas: brilló en Pebble Beach y en la primera jornada del Northern Trust Open, pero sabe sufrir cuando la vuelta se tuerce y aprovecha sus oportunidades.
Y eso sucedió en la segunda vuelta del torneo de San Diego: cogió menos del 50% de los greenes, pero supo minimizar los errores y rentabilizar un par de instantes mágicos (un chip para birdie en el 18 y un eagle desde la calle en el 8, su penúltimo hoyo) para dar lustre a una vuelta gris y mantener la primera plaza en el torneo con -6, el resultado más elevado para un líder que se ha dado en Riviera después de 36 hoyos desde 1996, y un golpe de ventaja sobre su compatriota Pat Perez, que logró la mejor vuelta del torneo con 65.
Mientras tanto, Sergio García empezaba con problemas en los greenes, una constante en su vuelta, y acumulaba un durísimo +4 en sus primeros seis hoyos pese a que el viento dominante en la primera jornada había amainado. El de Borriol seguía jugando a buen nivel de tee a green, pero no conseguía poner en marcha al palo más corto de la bolsa. Lo mejor que puede decirse de su vuelta es que ha conseguido superar el corte en un día que se le atravesó desde el principio, aunque su +3 (+5 en el día) le deja en la sexagésimo sexta plaza a nueve golpes del líder.
A un golpe de Mickelson, con -4, figuran los estadounidenses Jimmy Walker, Jonathan Byrd y Matt Kuchar (que se las vio con una abeja en el hoyo 6) junto al primer europeo, el sueco Carl Pettersson, y el australiano Jarrod Lyle.
Por detrás, Luke Donald está al par después de dos vueltas, en la vigésimo octava plaza.
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