Henrik Stenson es un jugador ciclotímico. Después de lograr su primera victoria en el European Tour de 2001 se sumió en el abismo técnico y mental, un descenso a los infiernos que culminó en julio de aquel año, solo dos meses después de su triunfo, cuando abandonó el European Open después de solo nueve hoyos y de repartir bolas por toda la finca del K Club.
Rescatado inicialmente por Pete Cowen, el espigado sueco encarriló su carrera y llegaron los años mágicos, unos 2006 y 2007 en los que logró sus mejores victorias y solía incluirse su nombre en la lista de aspirantes a desbancar a Tiger Woods, a quien ganó en un impresionante duelo desértico en Dubái. Pero igual que vino se fue, y aunque en esta segunda ocasión no hubo desplome y el desgaste de su juego fue progresivo, los cinco años transcurridos entre su última victoria y su triunfo de esta semana en el Abierto de Sudáfrica son impropios de un jugador de su talla.
«Cuando pasa tanto tiempo entre victorias te preguntas si llegará otra. Hay que luchar y esforzarse. En este juego hay que esforzarse mucho para obtener algo a cambio. Es todo un alivio haber ganado», explicaba el sueco.
Con la atención dividida entre el PGA Tour y el European Tour, Stenson viajó desde su casa en Florida sabiendo que necesitaba una buena actuación para finalizar en el top 60 de la Race to Dubai y acudir a su segunda base de operaciones en los Emiratos para el torneo final del circuito.
Con el driver como mejor arma, el sueco no tardó en encaramarse a la cabeza del torneo y en la última vuelta solo tuvo que mantener controlado al local George Coetzee, que le igualó en el hoyo 9 después de que Stenson bañara su bola en el obstáculo de agua de este par 3. Aun así, reaccionó enseguida y certificó su triunfo con dos birdies en los tres hoyos finales para acabar con los cinco años de sequía de triunfos a este lado del charco, lograr dos años de exención y, por supuesto, el pasaporte para Dubái.
A tres golpes, con -14, finalizó el joven George Coetzee con un golpe menos que dos ilustres, Thomas Aiken y Martin Kaymer, mientras que Charl Schwartzel ocupaba la quinta plaza y Tommy Fleetwood culminaba su gran torneo en una sexta plaza que le permite conservar la tarjeta del European Tour. También hay que destacar la última vuelta del campeón defensor, Hennie Otto, un -10 en condiciones ventosas que batió el récord establecido en la jornada del sábado por Coetzee y que le permitió ascender a la novena plaza.
El cacereño Jorge Campillo perdió algo de terreno en una jornada final muy movida y terminó en la cuadragésimo segunda posición al par del campo (+3 en el día), culminando así una buena temporada en la que rozó el triunfo en la India y ha sacado mucho partido a sus dos top ten.
Deja un comentario