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Especial Solheim Cup

Teletipo desde Colorado Golf Club (II)

Carlos Palomo | 18 de agosto de 2013

• El equipo americano femenino de la Solheim Cup ya está invocando el espíritu de la Ryder Cup de Brookline en 1999 e incluso el Milagro de Medinah, poniéndolo como ejemplo por mucho que fuera contra los intereses americanos. Sin embargo, esta vez su desventaja es mayor que a la que se enfrentaron los discípulos de José María Olazábal (6-10), por lo que para buscar a un precedente al que se puedan agarrar las americanas habría que remontarse a la Solheim Cup de 1996 donde el equipo estadounidense ganó 10 puntos de 12 posibles en la jornada de individuales.

• En esa edición, las americanas partieron con una desventaja de 2 puntos de cara a la jornada final. Ése es el mayor margen remontado jamás en esta competición.

• Con su ventaja de cinco puntos (10,5 a 5,5), las chicas de Liselotte Neumann igualan la mayor ventaja de una Solheim Cup antes de una jornada final. Solo 3,5 puntos les separan de revalidar el título, ya que al ser defensoras del mismo, les valdría un empate a 14 puntos mientras que las americanas necesitan 14,5 para devolver la copa a sus vitrinas.

• Dada la situación, Europa podría conseguir con su victoria dos hechos que nunca han logrado: vencer en suelo americano y sumar dos victorias consecutivas tras la conseguida en 2011.

• Solo en cuatro ocasiones previas se había ganado una serie completa como hicieron ayer las europeas en los fourballs. Curiosamente, ningún equipo ha conseguido ganar la Solheim Cup después de lograr este hecho.

• Letales como grupo, las europeas tuvieron grandes actuaciones a nivel individual. La mejor jugadora de esta Solheim Cup está siendo la sueca Caroline Hedwall, única europea en jugar cuatro partidos y capaz de sumar un punto en cada uno de ellos. Emula así el registro conseguido por Morgan Pressel en 2011, una de sus víctimas en los foursomes de la mañana del sábado. Ahora tiene por delante el reto de convertirse en la primera jugadora en ganar sus cinco partidos en una edición de la Solheim Cup, algo que nadie ha logrado.

• Preguntada ante contra quien le gustaría jugarse ese quinto punto en los individuales que le metería en los libros de historia de la Solheim Cup, Hedwall no dudó. «Cristie Kerr o Paula Creamer».

• Pressel acumulaba ocho partidos invictas al llegar a Colorado Golf Club y sumó el noveno al ganar su partido de foursomes del día de ayer. Sin embargo, este sábado perdió los dos puntos que disputaba, con lo que queda a salvo el récord de mayor número de partidos sin perder que pertenece a la vicecapitana europea Carin Koch, invicta en 10 seguidos.

• Uno de los partidos más vibrantes de los foursomes del sábado fue el de Muñoz/Icher contra Lewis/Creamer. En total se vieron 11 birdies, solo uno menos que en el total de los tres restantes.

• Sin embargo, las suecas Nordqvist y Hedwall consiguieron rizar el rizo. Anna Nordqvist consiguió el primer hoyo en uno en la historia de la Solheim Cup y por si fuera poco, lo hizo para ganar su partido contra Pressel y Korda, quienes, impotentes, no pudieron hacer otra cosa más que felicitar a su rival ante tal hazaña.

• En los fourballs destacó el partido de rookies europeas Ewart-Shadoff/Hull contra Creamer/Thompson. El nivel de las cuatro, especialmente el de Hull y Thompson, rozó la excelencia, con un total de 16 birdies entre ambos equipos. Las europeas hicieron 63 golpes (-9) y las americanas 65 (-7).

• El dominio europeo fue escandaloso en la jornada de fourballs. De los 71 hoyos disputados, solo en 7 de ellos las americanas estuvieron por delante en el marcador: Creamer/Thompson en el hoyo 5 y Piller/Stanford en seis hoyos. En los nueve segundos, las anfitrionas fueron incapaces de dominar ningún partido en ningún momento.

• Quien se pensaba que el ruling de 27 minutos a Carlota Ciganda en el hoyo 15 del viernes era insuperable se equivocaba. En el hoyo 16 de los fourballs del sábado, Beatriz Recari y Cristie Kerr mandaban su bola al obstáculo de agua y ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo sobre dónde había entrado la bola de cada una, actuaron los árbitros. La decisión de ambos casos tardó un total de 31 minutos en ser adoptada, un nuevo récord.

• El bochornoso espectáculo sonrojó a varios profesionales del PGA Tour que estaban siguiendo los partidos desde la televisión. Joe Ogilvie declaró que la situación era «bastante embarazosa. Hace que el golf femenino parezca horrible y es una burla hacia la Solheim Cup«. Luke Donald consideró que el ruling fue «una broma».

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