Thomas Linard es un cuento aleccionador con patas, el ejemplo vivo de que todos los caminos, por modestos que sean, pueden llevar hasta la élite golfística, una referencia para los jugadores que se baten el cobre en los circuitos de promoción y, en especial, para todos los españoles que buscan su hueco en el golf profesional a través del Alps Tour. Su triunfo en el D+D Real Czech Challenge del Challenge Tour no debería pasar desapercibido.
23 € en la lista de ganancias del Alps Tour permitieron al francés acceder este año al Challenge Tour, segunda división europea, y Linard no ha tardado en demostrar que su golf tiene hueco a este nivel y con su triunfo se mete de lleno entre el ramillete de aspirantes que lucharán por una plaza en el European Tour el año que viene. Como decimos, un magnífico ejemplo.
Pero para convertirse en esa referencia Linard primero ha tenido que imponerse en el Golf & Spa Kunetická Hora con un espectacular 64 que neutralizaban los dos golpes de desventaja iniciales y le permitían imponerse por un solo golpe a Daniel Gaunt, líder durante las tres primeras vueltas. Algo más lejos quedaba Ross McGowan, ganador del Madrid Masters en 2009, y la pareja compuesta por Pontus Widegren y Chris Lloyd, que partían desde la primera plaza junto a Gaunt.
«Estoy muy contento porque esta semana he jugado muy bien. Ha sido fantástico, ya que es mi primera victoria profesional y es genial», declaraba Linard.
Los dos españoles presentes el fin de semana remataban con sendas tarjetas de -3 para finalizar en decimonovena plaza (Álvaro Velasco) y vigésimo segunda posición (Sebastián García Rodríguez), en un torneo marcado por la regularidad y el buen juego, una combinación siempre bienvenida.
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