Carlota Ciganda tenía hándicap cero con once años. En un deporte en que cada semana un solo jugador sale airoso alzándose con la victoria, la navarra irrumpió en el golf con la fuerza de un huracán, comenzando a ganar a los recorridos españoles desde que apenas podía alcanzar los pares 4 de dos golpes. Con tan solo diez años había ganado el Campeonato de España para menores de catorce. A los trece, consiguió el Campeonato de Europa Amateur por Equipos junto a Beatriz Recari, María Hernández, Elisa Serramiá, Lucía Mar y Carmen Alonso. Al año siguiente, Campeona de Europa Amateur Individual. La lista de triunfos culminó a los diecisiete años, cuando se hizo con el British Amateur en el Alwoodley Golf Club.
Muy pocos deportistas consiguen a lo largo de su carrera más victorias que derrotas. En el golf, el porcentaje de éxito es aún menor. Pero Carlota, desde bien pequeña, demostró que a pesar de que ganar es un hecho improbable y harto complicado, el talento es capaz de arrollar los récords más aposentados. Una jugadora que lo había ganado todo, al finalizar el bachillerato, hizo las maletas para estudiar en Estados Unidos.
Los Red Devils de Arizona State, universidad en la que ya estudiaba Azahara Muñoz, la recibieron con los brazos abiertos en su equipo de golf. Allí estuvo dos años y medio, en los que ganó de forma consecutiva el Women’s Pac-10 Championship y la Liga Universitaria por Equipos en 2009. El huracán seguía contando éxitos en cada participación en la que tomaba parte y en el año 2011, en el Tenerife Ladies Open, debutó como profesional con un segundo puesto. No hay cimientos ni experiencia que no se tambaleen ante tal entrada en el profesionalismo.
Este año era el primero en que la navarra afrontaría un reto mucho más complicado que jugar bien durante una semana. Carlota ya no solo tendría que jugar al golf como las mejores, sino vivir como ellas. Esto implica incontables horas en aeropuertos, largas temporadas fuera de casa y el silencio en una habitación de hotel después de un mal día en el campo. Ganar es siempre una asignatura compleja pero en esta ocasión, lo verdaderamente constructivo para Ciganda iba a ser perder, para encontrar la relación que existe entre ambas. Porque para ganar es necesario haber perdido en numerosas ocasiones.
Una temporada que estaba destinada al aprendizaje desembocó en un vigésimo segundo puesto en Australia, décimo segunda en Nueva Zelanda y entonces, el huracán volvió a desatarse. Novena en la Lalla Meryem Cup, tercera en el Turkish Airlines Ladies Open, séptima en el Ladies German Open y, como si de una consecuencia lógica se tratara, su primera victoria en el Deloitte Ladies Open. Parece sencillo decirlo en su caso: primera victoria en su sexto torneo del año. Este despliegue, más que fase de aprendizaje, se podría calificar de asalto al trono. Carlota es cuarta en la Orden de Mérito del Ladies European Tour tras haber disputado nueve torneos.
Sin embargo, en ocasiones los resultados no reflejan exactamente la realidad del día a día, el cambio interno que se sufre tras una semana complicada. Carlota llegó al Evian Masters como si ya se tratara de uno de los cinco majors y, ante las mejores jugadoras del mundo, volvió a desatarse. Mientras firmaba 73 y 69 golpes en las dos primeras jornadas, llegó al tercer día y consiguió 66 impactos. Inbee Park, la ganadora de este torneo, no consiguió bajar de setenta en las mismas condiciones. Una vuelta final de 74 deslució una actuación espectacular para una debutante y dejaba deberes pendientes. Su vigésimo cuarto puesto ha sido el peor resultado de la navarra esta temporada.
Por eso la palabra progresión, en el caso de Carlota, solo puede aplicársele a nivel interno. A ojos del mundo del golf ella es una realidad, tan patente como que es capaz de volver a ganar cualquier semana. Está llevando a cabo la difícil tarea de cumplir con las expectativas que un día se pusieron en ella, consecuencia de sus múltiples triunfos, con la naturalidad de quien persigue un objetivo en la vida. Y precisamente eso es lo raro en ella. Puede que si un día nos despistamos brevemente, veamos cómo se vuelve a alzar como ganadora de un torneo y puede que, de verdad, se convierta en una de las mejores del planeta. Ella, sin embargo, se comportará igual ante las victorias y las derrotas. Corregir y mejorar. No existe otro camino hacia lo más alto.
2 comentarios a “Un huracán llamado Carlota Ciganda”
Gran artículo Enrique!
Tengo la suerte de conocer a Carlota, Xarlot en este mundillo…
Se puso en contacto conmigo por Twitter porque necesitaba un driver que la diese mas confianza y fuese mas largo (todavía sigo sorprendido de la torpeza de la totalidad de las marcas del mercado por darme esa oportunidad, tratándose de una chiquilla con su brillantísimo palmarés)… Lo encontramos, y daba gusto verla en la cancha de Ulzama pegar bolas con ese palo, bolas perfectas, penetrantes y con un ligero draw. Nunca olvidaré ese día.
Xarlot fue muy amable, respetuosa y sencilla conmigo, se comportó tal y como es, una jovencita que conoce la vida a través del golf, es decir, conoce la humildad de este deporte, la dureza de sus reveses y lo efímero de los éxitos. Carlota es genuina y tranquila, siempre ha respondido un mensaje y no la cuesta dar las gracias.
En esta ocasión soy yo quien quiere dar las gracias a Carlota por tener la suerte de llamarme su amigo, sabe que la apoyaré en la medida que sea posible allá donde vaya.
Gracias Xarlot !!!
Excelente artículo y análisis, Enrique… una vez más, congrats! Esta chica va a dar mucho de que hablar. Saludos
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