Se hablaba del viento y de los peligros que podía conllevar el Golf du Palais Royal, sede del Trophée Hassan II, el mismo escenario donde Marcel Siem necesitó de un acumulado de menos diecisiete para terminar imponiéndose. Y entonces apareció él, inmerso en una lenta maduración como profesional y tras llevar a cabo su temporada más consistente en el Circuito Europeo. Ha pasado ya mucho desde aquel triunfo en Rusia en 2006 y, desde entonces, Alejandro Cañizares ha seguido el mismo arduo camino que las hormigas, acumulando provisiones y conocimientos para esa segunda victoria. Fue uno de esos días.
Es difícil explicar cómo hay algunos en los que no entra un solo putt y otros en los que, como hoy, se consiguen seis birdies en nueve hoyos. Así fue su inicio de torneo, fulgurante, inmaculado, carente de esfuerzo. En general, cuando cualquiera de estos jugadores genera una racha tan positiva resulta raro que la abandonen, como si pudieran flotar a través de su swing. Alejandro firmó otros cinco aciertos por los nueve segundos y solo cometió un bogey, donde su tiro a bandera tampoco anduvo lejos del hoyo. “Uno de esos días”, declaró el protagonista tras llevar a cabo su mejor vuelta en el circuito. “Me sentí genial con mi swing y comencé a patear muy bien. Fue muy divertido. Cuando el golf es así parece algo fácil”.
Este resultado, como él mismo reconoce, supone una infusión de confianza para el largo año que se avecina, una parte de su golf algo resentida durante las últimas semanas. “Después de hoy mi confianza está genial, pero no ha sido así durante el último mes”, añadió. “Después de Dubai comencé a perder algo de forma, pero este deporte es de altos y bajos; no puedes esperar lo mejor siempre. He tenido suerte porque después de dos sesiones con mi entrenador y una sesión de putt con Phil Kenyon esta semana todo ha comenzado a ser más fácil. Estoy feliz de poder hacerlo bien esta semana”.
Su menos diez figura en la primera posición del torneo, con un impacto de ventaja sobre el segundo clasificado, Seve Benson (adivinen por quién lleva ese nombre). El inglés también estuvo muy acertado en Agadir, acumulando nueve aciertos sin errores. El estadounidense Connor Arendell y el sueco Magnus A. Carlsson son terceros con menos siete, seguidos por Tommy Fleetwood, Andy Sullivan y Marc Warren, desde el menos seis.
Rafael Cabrera-Bello, que jugaba por segunda vez este año junto a Paul McGinley, llevó a cabo una vuelta muy sólida en la que llegó a situarse en el menos seis, acumulando cinco aciertos consecutivos entre los hoyos nueve y trece. Un par de errores posteriores, sin embargo, le dejan décimo en la tabla, en un acumulado de menos cuatro. Nacho Elvira, Adrián Otaegui y Eduardo de la Riva son vigésimo séptimos con menos dos; Jorge Campillo trigésimo octavo con menos uno y José Manuel Lara quincuagésimo primero, el resultado donde ronda el corte provisional. Tendrán que remontar mañana Olazábal y Del Moral (más tres), mientras que Pablo Larrazábal se ha quedado prácticamente fuera tras firmar un más siete.
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