12 de Agosto de 2015
Que se sepa, Crónica Golf, entendido como ente tangible, no tiene abuela y convendría que la tuviera porque nadie dice lo bien que lo hacemos. Como muestra valga un botón: Matt Willis lleva años y años intentando predecir el ganador de los Grandes sin conseguir más que repartir desgracias, y nosotros, sin más armas que el celtibérico ojímetro y mucho arte, casi clavamos el ganador del Open Championship. Willis eligió a Bubba Watson después de desbrozar miles de números y no pasó el corte como suele ser habitual. Nosotros elegimos a Spieth porque era evidente y quedó cuarto y a un solo golpe del play-off. De haber entrado, a los otros tres les hubieran temblado las canillas y la victoria era segura.
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El indio Aniban Lahiri no va corto, pero tampoco es conocido por su contundencia. Aun así, se adjudicó la victoria en la segunda edición del concurso al drive más largo del PGA Championship, competición recuperada el año pasado y cuyo título no llegó a defender Louis Oosthuizen, ya que el sudafricano solo jugó nueve hoyos de prácticas en la jornada de ayer.
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Entendiendo que en el golf moderno la competitividad prima y casi cualquier jugador que pinche bola en un torneo de los principales circuitos cuenta con opciones de victoria, la búsqueda de referencias y de líderes es inevitable. Hasta 2008 Tiger Woods había acaparado casi en exclusiva dicha posición, pero su descenso a los infiernos (personales, físicos y deportivos) dejó el trono vacante y un extraño interregno en el que secundarios de lujo como Westwood, Donald, Kaymer o Scott ocuparon el primer plano. No sería hasta la segunda venida (sin mesianismos, nos referimos a su segundo ascenso al número uno del mundo) de Rory McIlroy cuando volvió a establecerse un «patrón oro» sólido. El norirlandés llegaba al Masters de Augusta, el primer major del año, después de haberse impuesto en los dos últimos grandes de 2014 y a falta solo de la chaqueta verde para completar su particular Grand Slam. Y ahí es donde saltaron por los aires los pronósticos: Jordan Spieth, un joven texano de modales exquisitos, vencía en Augusta, se adjudicaba el US Open en Chambers Bay y se convertía en la principal amenaza para el líder del escalafón.
Leer el artículo completo.11 de Agosto de 2015
Fue la anécdota de la última jornada del PGA Championship de 2010 y a punto estuvo de eclipsar el triunfo de Martin Kaymer: Dustin Johnson se quedaba fuera del desempate por el título por culpa de una penalización de dos golpes al apoyar el palo en un búnker que no parecía tal en el hoyo 18 de Whistling Straits.
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Nada en Whistling Straits es lo que parece. Lo que apunta ser un vasto mar en el que el horizonte se pierde entre las olas, no deja de ser un lago, aunque de grandes dimensiones, de agua dulce. Lo que parece ser un terreno agreste inserto en una región abrupta, es solo una llanura removida por la industriosa acción del hombre. Lo que por sus colores, su olor y sus texturas, invita a que lo califiquemos como un campo links, no es más que otra de las obras de Pete Dye, el diseñador más importante en la era reciente de campos de target golf, campos en los que es necesario trasladar la bola directamente por el aire a su objetivo.
Leer el artículo completo.11 de Agosto de 2015
Como adelantaban nuestros compañeros de Ten-Golf hace un mes, se confirma la ruptura total entre el European Tour y el Bridgestone Invitational, torneo de los World Golf Championships cuya edición de 2016 no contará para la organización continental.
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